Petróleo mexicano

La izquierda contra las reformas

Sobre un terreno sembrado de amenazas de levantamiento social y arengas nacionalistas por parte de la oposición de izquierda, arrancó el miércoles en México la discusión legislativa de las propuestas gubernamentales de reformas a la estatal industria petrolera, pero ayer se suspendió por protestas en el Congreso.

Las propuestas oficiales incluyen normas para dar flexibilidad empresarial a Petróleos Mexicanos (Pemex), ofertar a la población bonos de deuda de la firma y facilitar, a través de contratos que se pagarían en efectivo y no con renta petrolera, la participación privada en esa industria.

Este sector está afectado por una severa crisis. Se estima que en un plazo de poco más de nueve años se terminarán las reservas probadas de crudo en el país, Pemex no cuenta con recursos ni tecnología suficientes para acometer nuevas prospecciones y está quebrada financieramente. No obstante, el Estado continúa tomando casi todos los ingresos de la firma para financiar 40 por ciento de sus gastos.

La aprobación de las propuestas de reforma, presentadas la noche del martes por el gobierno del conservador Felipe Calderón, es incierta e incluso podría no darse su debate. «En el tema petrolero prima lo emocional más que lo racional y en ese ámbito la oposición ha logrado vender la idea de que cualquier reforma es una traición a la patria y el gobierno se ha visto inepto y ha reaccionado tarde para defender sus posturas», dijo a IPS Francisca Moreno, consultora privada en imagen y estrategias de negociación.

El Frente Amplio Progresista liderado por el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), que cuenta con el segundo mayor grupo de representantes en el Cámara de Diputados, amenazó con liderar un levantamiento social contra la reforma, a la que califica de privatizadora.

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