Los culpables de la muerte de la princesa Diana de Gales y a su novio Dodi Al Fayed, en agosto de 1997 en París, son el chofer del coche en que viajaban y los fotógrafos que los perseguían, decidió ayer el jurado, tras una larga y costosa indagación judicial en Londres.
Después de deliberar durante cuatro días, el jurado dictaminó, por una mayoría de nueve a dos, que la muerte de la princesa de 36 años y de Dodi, de 42, fue un “homicidio” causado por la “negligencia” de su chófer, Henri Paul, y de los fotógrafos que los perseguían en coches y motos. Paul conducía demasiado rápido y en estado de ebriedad, lo que fue una de las causas de que el Mercedes se estrellara contra una columna de un túnel del puente de Alma, concluyó el jurado, tras la indagación en el Alto Tribunal de Londres que duró seis meses y costó alrededor de 20 millones de dólares.
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