Elecciones. Los sondeos le dan entre 6 y 7 puntos por encima de la coalición de centroizquierda de Veltroni

Berlusconi volvería por tercera vez

Berlusconi, de 71 años, indiscutible líder de la derecha, que denunció fraudes e irregularidades cuando en 2006 perdió la reelección por un puñado de votos, maniobró sin descanso en estos dos años contra el gobierno de centro-izquierda de Romano Prodi, entre los más impopulares de la historia reciente.

Para alcanzar su objetivo, el magnate creó en un plazo récord un nuevo partido, el «Pueblo de las Libertades» (PDL), fruto de la fusión entre la derecha de Alianza Nacional (AN) y su propia formación Forza Italia (FI).

A una semana de los comicios, los sondeos le dan de 6 a 7 puntos de ventaja sobre su principal adversario, Walter Veltroni, un popular ex alcalde de Roma, de 51 años, que ganó las primarias del Partido Democrático (PD), fruto también de otra histórica fusión entre ex comunistas y católicos moderados. Para enfrentar a Veltroni, un ex comunista admirador de los Kennedy, Berlusconi ha usado un tono menos agresivo y directo del habitual, evitando inclusive enfrentarlo directamente en un duelo televisivo.

Los sondeos mantienen en cambio la incertidumbre sobre el resultado en el Senado, donde Berlusconi podría contar con una mayoría muy estrecha; eso le impediría gobernar sin trabas, tal como le ocurrió a Prodi dos años antes, víctima de los pequeños partidos, que con pocos votos pudieron condicionar a toda una coalición. Berlusconi, que promete completar el programa de liberalizaciones iniciado durante su segundo gobierno para reactivar la economía, usó como caballo de batalla de su campaña la incapacidad de sus adversarios para negociar la venta de Alitalia, casi en la bancarrota, a la aerolínea franco-holandesa Air France-KLM. Para movilizar a un electorado decepcionado por las divisiones internas y los escasos resultados del centro-izquierda, pese al enderezamiento del déficit interno gracias al mayor rigor fiscal aplicado por Prodi, Veltroni ha prometido una renovación total de la clase política, acabar con el sistema laboral de contratos precarios y un aumento de las jubilaciones. Según el diario económico Il Sole 24 Ore, las promesas de Veltroni costarían entre 20.000 ya 27.000 millones de euros, financiados con el recorte de los gastos del Estado. Las promesas de Berlusconi, que ofrece ante todo la reducción de impuestos, costarían entre 72.000 y 87.000 millones de euros, buena parte de ellos provenientes de la venta de bienes del Estado.

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