Escudo antimisiles. La Casa Blanca consiguió el apoyo de sus socios europeos en la cumbre de Bucarest

Bush queda en minoría en la OTAN y no logra aprobar toda su agenda

Bush también consiguió que la OTAN apoye el proyecto de escudo antimisiles, otro objeto de discordia con Rusia.

En un periodo de delicadas relaciones entre Washington y Moscú, no puede negarse el protagonismo de Rusia a la hora de que la la OTAN rechazase el jueves otorgar de manera inmediata el estatuto de candidatos oficiales a la adhesión a Georgia y Ucrania. Antes de la cita de Bucarest, Bush había hecho una intensa propaganda a favor de esas dos ex repúblicas soviéticas, hoy en día aliadas de Estados Unidos. Su portavoz Dana Perino había indicado que Bush no buscaba «nada por debajo» de ese estatuto de candidatas.

De este modo, y al igual que la OTAN, el presidente norteamericano se expuso al reproche de haber cedido a las presiones de Rusia, poco antes de las entrevistas que mantendrá con su homólogo ruso Vladimir Putin en Sochi, a orillas del Mar Negro.

Bush puede seguir haciendo valer el hecho de que la Alianza Atlántica invitó a Albania y Croacia a adherir. También puede decir que la OTAN se comprometió a que Georgia y Ucrania integren «un día» la Alianza, ofreciéndoles así el «camino claro» que había reclamado para esos dos países. Al saludar la invitación hecha a Albania y Croacia, pasando por alto los nombres de Georgia y Ucrania, Bush pareció enviar un mensaje a Rusia: «En el momento en que invitamos a nuevos miembros, decimos claramente que el progreso de la ampliación continuará», indicó. No se trata de una «derrota» de Bush antes de sus entrevistas con Putin, había dicho el miércoles por la noche un alto responsable de la administración norteamericana.

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