El juez chileno que persigue al ex dictador

Santiago, AFP

El juez chileno Juan Guzmán Tapia, un estudiante de La Sorbonne cuando los universitarios franceses lanzaron su «revolución de mayo» en 1968, desató una de las semanas más agitadas en la historia reciente de Chile, al ordenar el arresto del ex dictador Augusto Pinochet.

La orden fue suspendida por la Corte de Apelaciones, mientras los magistrados de su Quinta Sala resuelven, el próximo lunes, si acogen el amparo que pidió el general Pinochet para evitar el arresto, sobre la base de que el juez actuó en forma «arbitraria» e ilegal.

Pero la sorpresiva decisión de Guzmán Tapia, impensable en Chile hasta que Pinochet fue detenido en Londres hace dos años, causó una conmoción en el foro, el gobierno del presidente socialista Ricardo Lagos, la derecha opositora que respalda a Pinochet y las Fuerzas Armadas, que también lo apoyan.

Tras una inusitada ronda de reuniones a puertas cerradas, la cúpula militar pidió a Lagos que convoque al Consejo de Seguridad Nacional, organismo asesor que integran las Fuerzas Armadas, para enfrentar las tensiones que vive el país.

El mandatario accedió, a su regreso de México el martes pasado, pero adelantó que citará al consejo cuando el recurso de amparo (hábeas corpus) de Pinochet «haya terminado su completa tramitación».

Situado en el epicentro de estas tensiones, el juez Guzmán Tapia recibió una censura de la Corte Suprema, por una carta privada que remitió a la jurista Clara Szczaranski, presidente del Consejo de Defensa del Estado –un ante jurídico del gobierno–, quien a mediados de año se sumó a las denuncias contra Pinochet. En su misiva, el magistrado se solidarizó con la funcionaria, «como hombre de derecho», frente a la ola de ataques que lanzó contra ella la oposición derechista, por supuestas irregularidades.

«No esperaba algo tan fuerte», admitió Guzmán Tapia tras recibir el miércoles la censura de la Corte, que manchará la hoja de vida de su carrera judicial. De 61 años y aspecto de aristócrata, Juan Guzmán Tapia nació en un medio intelectual donde su padre, el poeta Juan Guzmán Cruchaga, recibió el Premio Nacional de Literatura en 1962 y era en su hogar frecuente interlocutor de escritores, artistas, sacerdotes y diplomáticos.

Bajo esta influencia, a los 15 años el futuro juez se interesó en la lectura de Platón, Aristóteles y otros filósofos clásicos, hasta que en 1967, cuando terminaba sus estudios para convertirse en abogado, partió con una beca a la Universidad de La Sorbonne, a estudiar Filosofía del Derecho. Carente de recursos, como todo estudiante, trabajó en una empresa de aseo industrial y cuando ya dominó el idioma, fue telefonista y más tarde asesor de una compañía francesa, en el naciente rubro de la informática. Una tarde hizo «auto stop» en París.

La joven Inés Watine detuvo su Citroën y así fue cómo el estudiante chileno conoció a su actual esposa, proveniente también de un medio aristocrático y sobrina del obispo integrista Marcel Lefebvre, según afirman fuentes familiares.

De regreso en Chile, Guzmán Tapia quiso seguir las huellas de su padre y escribió una novela que tituló «Los Pobres de Espíritu», inspirada en sus vivencias de las calles de París, cuando los estudiantes quisieron cambiar la sociedad e hicieron tambalear al gobierno del general Charles de Gaulle, en mayo de 1968.

Chile también vivía una época inquieta y, según relatan fuentes de su entorno, Guzmán Tapia visitó al presidente socialista Salvador Allende después de su elección en 1970, para manifestarle su deseo de entrar al Poder Judicial. «¿Usted es de los nuestros?», preguntó Allende, al evocar la figura del progenitor de su visitante, el poeta Guzmán Cruchaga.

«No, presidente», respondió Guzmán Tapia, con su habitual franqueza, pero al poco tiempo recibió su primer nombramiento como juez letrado en una localidad del sur chileno. Su carrera lo aproximó al centro del país, en ciudades como Talca y Valparaíso, y en 1989 fue designado miembro de la Corte de Apelaciones de Santiago, cargo que desempeña en la actualidad. El caso Pinochet llegó a sus manos en enero de 1998, cuando el Partido Comunista lanzó la primera de las 190 querellas que enfrenta el ex dictador que derrocó al presidente Allende –muerto en el palacio de La Moneda durante el cruento golpe militar del 11 de setiembre de 1973–, para instalarse en en el poder por 17 años. .

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