FRATERNIDAD BRASIL-VENEZUELA
Tras las negociaciones con los asesores en temas particularmente complejos se acordó que Pdvsa participe con 40% en la construcción de la refinería que recuerda al militar pernambucano José Inácio Abreu e Lima (1797-1869) que sirvió a las órdenes de Bolívar en el curso de la lucha emancipadora. En junio en Venezuela se resolverá sobre la participación de Petrobras en la Faja del Orinoco y la construcción del gasoducto, una obra de magnitud con repercusiones en varios países del continente. Ambos mandatarios lo consideraron como un hecho histórico. Más que un papel firmado entre José Sergio Gabrielli y Rafael Ramírez, lo valoraron como una señal de que la integración de América del Sur, más allá de los problemas existentes, es irreversible.
Petrobras cumplió 50 años y durante ese lapso nunca mantuvo tratativas o convenios con Pdvsa, que existe desde hace casi un siglo. Siempre se dieron la espalda. Ahora esto cambió. «Son dos empresas gigantescas decía Lula- que trabajando juntas pueden contribuir a cambiar la historia energética en el área del combustible y del gas en el mundo». Agregaba: «Debemos tener conciencia de nuestro potencial. No existe ninguna región del mundo que tenga un potencial energético mayor que América del Sur». Se refería a la riqueza en petróleo y gas de Venezuela, de Bolivia, de Perú y otros países, al descubrimiento de nuevos campos petrolíferos marinos de gran proyección por parte de Petrobras en la región de Santos, a lo que se agrega el enorme potencial hídrico del continente, que se utiliza muy por debajo de las posibilidades. Según estudios, solamente 1/3 del potencial de los ríos sudamericanos se emplea para generar energía. Esas riquezas eran explotadas principalmente por empresas extranjeras (norteamericanas, inglesas, holandesas y otras). Pero ahora hemos adquirido «conciencia de nuestra soberanía, recuperado la autoestima como latinoamericanos, empezamos a construir nuestra integración política, social económica, científica y tecnológica». La solución es «unir las oportunidades y construir juntos una gran nación sudamericana, capaz de competir en materia de petróleo, de gas, de todo el sistema energético, pero también de discutir en el área del conocimiento, de la educación y de la ciencia y tecnología».
En síntesis, «trabajando juntos podremos enfrentar problemas que hasta ayer parecían insolubles, y que pueden ser resueltos con nuestra madurez política», ya que y ésta es la conclusión fundamental, «nunca, en ningún momento de la historia de nuestro continente estuvimos tan cerca de construir una verdadera unidad sudamericana».
Chávez dijo por su parte que «la batalla que se está dando es muy importante para el futuro de nuestras naciones, estamos trabajando por garantizar nuestra soberanía energética y alimentaria», e informó que en breve Venezuela comenzará la construcción de refinerías en Ecuador, Nicaragua, Dominica y la ampliación de otra en Jamaica, mientras la planta inaugurada el pasado diciembre en Cienfuegos, Cuba, ya está procesando 60 mil barriles diarios con destino a la isla.
En una conferencia de prensa en el marco de estas reuniones ambos presidentes destacaron la significación histórica de las recientes resoluciones de la OEA y del Grupo de Río, en que habían coincidido todos los países latinoamericanos y caribeños mientras EEUU quedó solo y aislado. Lula destacó el papel pacificador de Chávez en el conflicto Ecuador-Colombia.
En esos días se dieron a conocer encuestas en Brasil que destacan la popularidad de Lula al frente del gobierno. La de CNI/Ibope otorga 68% de confianza a Lula (es mayor que la anunciada por diversos cables). El índice era de 60% en diciembre pasado. Los analistas lo atribuyen al desempeño de la economía con inflación controlada, al crecimiento productivo y la explosión del consumo, y prevén que se mantendrá en la medida en que siga en pie la capacidad de resistir a las crisis internacionales. Se destaca en ese sentido la advertencia formulada por Lula a Bush sobre las consecuencias derivadas de la crisis en EEUU. Al mismo tiempo el ministro de Desarrollo Social Patras Ananias informa que las políticas sociales y la Bolsa Familia, ahora extendida a los adolescentes de 16 y 17 años, sacó a 14 millones de personas de la miseria y que en estos cinco años de gobierno Lula se generaron 7 millones de puestos de trabajo.
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