La tortura en la guerra de Argelia
El detonante fue una carta publicada el 31 de octubre en L’Humanite (órgano central del PCF y actualmente en un proceso de reestructuración incluso en sus aspectos accionarios, para sobrevivir a graves problemas financieros) por 12 personalidades de gran peso en la vida política y social, encabezados por Henri Alleg.
La gran denuncia y la confesión del general Massu
Director del periódico «Alger republicain» y militante de primera fila, Henri Alleg fue ferozmente torturado por los colonialistas franceses, y sobrevivió. Tuvo la lucidez de escribir un libro, titulado «La Question» en el cual relata en forma minuciosa los procedimientos refinados de tortura, para obtener información de los detenidos, que recién se comenzaban a utilizar a fines de los años 50, después de la derrota de los franceses en Dien Bien Phu, Vietnam (1954). Este libro se volvió célebre y dio motivo a una serie de estudios multidisciplinarios sobre el uso de la tortura con fines políticos, varias veces citados por Zelmar Michelini en los debates de la Asamblea General sobre medidas prontas de seguridad. Una traducción al español del libro de Alleg (a quien conocí en 1969 en una reunión del movimiento comunista en Budapest) fue publicada en Montevideo por la UJC, con un prólogo firmado por mí. Ese libro lo perdí en los avatares de la década infame, y tuve la suerte de que un joven periodista me alcanzara hace unos años un ejemplar salvado de la inquisición uruguaya.
Firman además el manifiesto Josette Audin, viuda del gran matemático franco-argelino Maurice Audin, asesinado en la tortura y desaparecido; Simone de Bollardiere, viuda del general Paris de Bollardiere, condenado a dos meses de arresto riguroso por su oposición a la tortura; el matemático de fama mundial Laurent Schwartz, participante en la campaña por la libertad de José Luis Massera; Madeleine Reberioux y varios otros historiadores, abogados de los presos argelinos, y también soldados que desertaron.
La declaración subrayada «los horrores que marcaron la guerra de Argelia», llamaba a «reconocer toda la verdad», solicitaba un pronunciamiento público al respecto de las autoridades del gobierno francés y exhortaba a los testigos y a los ciudadanos a expresarse al respecto.
Sobrevino una avalancha de declaraciones confirmatorias de que en la guerra de Argelia las peores formas de tortura se aplicaron en forma sistemática. «Le Monde» se unió a la campaña y el 23 de noviembre publicó un reportaje de una de sus redactoras nada menos que al general Jacques Massu, comandante de la 10ª división de paracaidistas e investido de plenos poderes de policía en Argel. Actualmente con 92 años, Massu estima que la práctica de la tortura debiera ser reconocida por el gobierno francés y condenada: «Pienso que sería una buena cosa. Moralmente, la tortura es algo turbio, por lo tanto yo tomaría ese reconocimiento como un avance», declaró. Su principal asistente era el general Paul Aussaresses, responsable de información e inteligencia. Este, de 82 años, también reporteado por «Le Monde», cree que «no es tiempo de arrepentirse», pero brinda datos precisos sobre el sistema de tortura y de ejecuciones sumarias. Dice que los principales dirigentes políticos de la época (que en buena medida correspondían al gobierno socialista de Guy Mollet) «estaban perfectamente al corriente». Confirma datos de la prefectura de Argel, según los cuales hubo 3.024 desaparecidos. Eran personas previamente detenidas en campos de concentración, y luego «de hecho, esos detenidos eran ejecutados». Dice que con su propia mano mató a 24 detenidos argelinos, y agrega: «La tortura nunca me causó placer, pero me decidí a aplicarla en cuanto llegué a Argel. En esa época, ya estaba generalizada. Si debiera hacerlo de nuevo, me jodería (ça m’emmerderait), pero lo volvería a hacer, porque no creo que se pueda actuar de otro modo. Me ocurrió de capturar a altos dirigentes del FNL y me dije: ‘Este es peligroso para nosotros, hay que matarlo’, y así lo hice, o lo hice hacer».
La conmoción en Francia ha sido tremenda, en todos los estratos sociales y en todos los partidos. L’Humanite, que ha venido publicando páginas de declaraciones reveladoras, insertó el lunes 27 una encuesta de la agencia CSA según la cual el 59 por ciento de la población opina que Francia debe reconocer el uso de la tortura y condenarla, ya que «nada puede justificar la práctica de la tortura por parte de un ejército regular».
El primer ministro Jospin se pronunció públicamente por que se haga plena luz sobre el tema y se conozca toda la verdad. El presidente Jacques Chirac, en medio de este vendaval que conmueve al país, no dijo una palabra. Se dedicó más bien a visitar al contingente francés al mando del general Bernard Kouchner estacionada en Kosovo (donde, de paso sea dicho, se siguen perpetrando matanzas de serbios impunemente).
El grupo parlamentario comunista propuso en la Asamblea Nacional la formación de una comisión investigadora sobre los crímenes de guerra y la tortura en Argelia. Cabe recordar que el presidente argelino Abdelazix Buteflika dijo en el seno de la Asamblea Nacional, el 14 de junio pasado, que Francia no puede dejar en el olvido la guerra de Argelia y que «las revelaciones de la historia son una contribución inapreciable a la ética de nuestro tiempo». Los demás grupos políticos no apoyaron la idea de una comisión investigadora parlamentaria y se abre paso a la propuesta alternativa de conformar una comisión mixta de historiadores franceses y argelinos.
Un año después de Seattle
El encuentro internacinal acaba de culminar en la Grande Halle del centro científico de La Villette. Está patrocinado por las siguientes organizaciones: Actuel Marx, Attac (que acaba de fundar su filial en Uruguay, y cuyo objetivo es la aplicación de la tasa Tobin a las transacciones financieras especulativas), la Cimade, la Fundación Copérnico, Espaces Marx, la Fundación Jean Jaures (próxima al Partido Socialista, los Amigos de Le Monde Diplomatique, la Liga de la Enseñanza, el observatorio de la Mundialización, Testimonio Cristiano y los amigos de L’Humanité.
Los organizadores consideran que las manifestaciones desarrolladas un año atrás en Seattle contra la Organización Mundial del Comercio (OMC), por parte de instituciones y de militantes de los cinco continentes, constituyen a la vez un momento de viraje y un trampolín en la lucha universal para enfrentar el proceso del neoliberalismo –que no es ineluctable– y para proponer alternativas concretas, en el cuadro de una contraofensiva de los pueblos a la política dominante y al pensamiento único. De esos tres días de debates e intercambios de opiniones fecundos, informaremos al lector.
Te recomendamos
¿mesías?
Milei rendirá tributo al mesiánico Rebe de Lubavitch, que predicaba supremacismo racial judío
Desde proclamarse mesías y decir que los judíos son la raza superior hasta los escándalos de pederastia encubiertos por la organización: este es el movimiento al cual Javier Milei rendirá tributo en el Palacio Libertad.
Compartí tu opinión con toda la comunidad