EEUU: un mes después sin presidente

Un mes exacto después de la elección del 7 de noviembre, todas las miradas están fijadas sobre la Corte Suprema de Florida, que examinó ayer un crucial recurso del demócrata Al Gore, que pide un nuevo recuento manual de miles de votos en este estado.

La máxima instancia judicial de Florida puede convertirse así en el árbitro final de una batalla presidencial sin precedentes en la historia de Estados Unidos. Tras una sesión de 68 minutos, sus siete jueces se retiraron a deliberar.

«Siempre dijimos que la Corte Suprema de Florida sería el árbitro final», declaró recientemente el senador Joseph Lieberman, compañero de fórmula de Gore. Su decisión será de hecho «el juicio final», añadió.

No obstante un abogado de Gore, Dexter Douglass, aseguró este jueves tras la audiencia que no es seguro que el vicepresidente admita su derrota si la Corte falla en su contra.

Según los observadores, la sentencia de la Corte Suprema de Florida puede anunciarse rápidamente, quizá el viernes.

La audiencia, retransmitida en directo por todas las cadenas de televisión, se inició a las 10H00 (15H00 GMT), en medio de una gran expectativa pese a la enmarañada batalla jurídica librada por la Casa Blanca.

«Buenos días, y bienvenidos una vez más a la Corte Suprema de Florida donde escucharemos los alegatos en el caso Gore contra (la secretaria de Estado de Florida, la republicana Katherine) Harris», dijo el presidente del tribunal, Charles Wells, al iniciar la sesión.

Lo que se juega en este tribunal es de suma importancia: los abogados de Al Gore recurren la decisión de un juez de Tallahassee de rechazar una demanda demócrata para que se realice un nuevo recuento manual de votos en tres condados floridanos.

Enfrente, los republicanos piden que sea desestimado ese recurso contra el dictamen del juez Sanders Sauls, que el lunes rehusó el re-escrutinio de cerca de 12.000 papeletas de voto en Florida, deficiente o insuficientemente perforadas por los electores, y no contadas por las máquinas.

Los abogados de los dos campos tomaron la palabra cada uno durante 30 minutos.

«Sabemos que si analizamos esos votos no tomados en cuenta, hallaremos algunos en los que la intención del elector es claramente discernible. Y no han sido contados» alegó David Boies, principal abogado demócrata.

Aludió así a unos 9.000 sufragios de Miami-Dade, el mayor condado de Florida, «que no fueron registrados por las máquinas ni tampoco verificados manualmente».

El abogado de los republicanos, Barry Richard, consideró por su parte que este argumento no era válido: «Esta Corte ya ha dado a los litigantes la posibilidad de demostrar la validez de sus argumentos. En ningún momento lograron establecer que las juntas electorales implicadas abusaron de su poder discrecional», declaró. «No hay ninguna prueba de que las papeletas de votos de los electores no hayan sido registradas según las normas», añadió Richard. Florida tiene plazo hasta el 12 de diciembre para designar a sus 25 grandes electores en el colegio electoral, que serán decisivos para determinar quién, si Bush o Gore, es elegido el 18 de diciembre por esta instancia como nuevo presidente de Estados Unidos.

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