La democracia llega a Bután
El DPT, encabezado por Jigmi Thinley, arrasó en las urnas con un triunfo abrumador inesperado, al obtener 44 de los 47 escaños de la Cámara baja en unas elecciones que se anunciaban en principio ajustadas, anunció la comisión.
Jigmi Thinley, muy respetado entre la élite butanesa, se perfila como el primer jefe de gobierno por elección popular del país.
Estas elecciones son la culminación de una iniciativa de la familia real butanesa para transformar pacíficamente este pequeño reino budista encastrado en las montañas entre India y China en una monarquía constitucional.
Este proceso se inscribe en el marco de un cambio institucional promovido por el anterior rey, Jigme Singye Wangchuck, que en diciembre de 2006 abdicó a favor de su hijo, Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, de 26 años, educado en Oxford.
El DPT rivalizaba con el Partido Democrático del Pueblo (PDP), liderado por Sangay Ngedup, otro ex primer ministro. Ambos partidos prometieron mejorar el crecimiento y desarrollar carreteras e infraestructuras en este país de 670.000 habitantes y de una superficie equivalente a la de Suiza.
Algunos analistas estiman que Thinley se ganó la simpatía de los votantes por ser considerado un hombre cercano al pueblo, principalmente entre los pobres, mientras que a su contrincante le fueron fatales sus vínculos con la realeza.
Casi el 80% de los 318.000 habitantes con derecho a voto participó en estas elecciones, según fuentes electorales, superando las previsiones de las autoridades, que cifraban en torno al 70% la participación.
Este reino, gobernado hasta ahora por una monarquía absolutista, conserva una fuerte identidad nacional, alentada por el antiguo rey, que incitó a su pueblo a vestir el atuendo tradicional y prohibió la televisión hasta 1999.
El antiguo soberano es conocido por haber promovido una filosofía económica fundada en la «felicidad nacional bruta» más que en el Producto Interno Bruto (PIB).
Una primera consulta electoral se celebró a finales de diciembre para designar a 15 de los 25 miembros del Consejo Nacional, la Cámara alta del Parlamento.
En otro pequeño reino del Himalaya, Nepal, el rey Gyanendra se vio prácticamente privado de poderes a raíz de una serie de grandes manifestaciones democráticas que en abril de 2006 le obligaron a poner fin al absolutismo.
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