Escrito por: Irak | AFP

La sangrienta jornada, que acabó además con decenas de heridos, se produjo mientras Irak entraba en el sexto año de guerra, tras la intervención estadounidense del 20 de marzo de 2003, que eliminó a Saddam Hussein pero no consiguió traer estabilidad.
Irak había gozado de una relativa calma desde el 17 de marzo, cuando un atentado causó 52 muertos en la ciudad santa chiita de Kerbala, al sur de Bagdad.
En la capital, hombres armados abrieron fuego contra peatones en una avenida comercial del barrio mixto de Zafaraniyá, según un responsable del ministerio iraquí del Interior, bajo anonimato.
Los pistoleros llegaron a bordo de tres vehículos y empezaron a disparar indiscriminadamente contra la multitud. Mataron a siete personas e hirieron a otras 16, según esa fuente. Los asaltantes huyeron luego impunemente.
Poco después, un coche bomba mató a cinco personas al explotar en una concurrida avenida del barrio chiita de Sholla, en un lugar muy frecuentado, donde paran numerosos minibuses, según otra fuente del Ministerio del Interior.
En el este de la capital, un cohete cayó sobre un inmueble del barrio chiita de Kamaliyá, según el ministerio, y al menos cinco personas murieron y otras ocho resultaron heridas.
Una persona murió abatida por hombres armados en el norte de la ciudad, según la Policía.
Finalmente, un obus de mortero cayó en la casa de una familia cristiana en Sadun, en el centro de la ciudad, matando a tres de sus miembros, según una fuente médica.
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