En Tierra Santa

Benedicto denuncia "espiral de la muerte"

El papa Benedicto XVI denunció ayer durante el Angelus «la espiral de muerte y destrucción que parece no tener fin» en Tierra Santa, y alentó a los dirigentes israelíes y palestinos a seguir negociando «un futuro pacífico para sus pueblos».

«En los últimos días, la violencia y el horror han ensangrentado de nuevo la Tierra Santa, alimentando una espiral de muerte y destrucción que parece no tener fin», declaró el Papa ante miles de peregrinos reunidos en la Plaza San Pedro. Ocho estudiantes de un instituto de estudio del Talmud en Jerusalén-Oeste murieron en un atentado el jueves perpetrado por un palestino. Pocos días antes, ataques israelíes en la franja de Gaza lanzados en represalia a disparos de cohetes causaron 120 muertos del lado palestino.

«Animo a las autoridades israelíes y palestinas en su intención de seguir construyendo, a través de las negociaciones, un porvenir pacífico y justo para sus pueblos», declaró el Papa.

Benedicto XVI llamó «a todos, en nombre de Dios, para que abandonen las tortuosas vías del odio y de la venganza, para tomar de manera responsable los caminos del diálogo y la confianza».

El Papa expresó el mismo deseo «para Irak», y llamó de nuevo a la liberación de monseñor Faraj Rahou, arzobispo caldeo de Mosul (norte) secuestrado el 29 de febrero.

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