Primero fue Dolly, ahora es Britney

Clonan gallina que pone huevos anticáncer

El Instituto Roslin ha «parido» ahora a Britney, la primera gallina transgénica ponedora de huevos anticáncer.

El nacimiento de Britney, según algunos especialistas, puede significar un avance decisivo en la lucha contra el cáncer, debido a que las modificaciones genéticas introducidas al animal facilitarán y economizarán la producción de proteínas contra el cáncer.

El anuncio oficial del «nacimiento» está previsto para este miércoles, con una conferencia de prensa en el Castillo de Edimburgo, pero la noticia fue anticipada ayer por el dominical británico Mail On Sunday, que explica las características fundamentales del descubrimiento. Los investigadores modificaron la composición genética de la gallina, creando verdaderamente una fábrica de «ingredientes» contra los tumores.

Gracias a la manipulación genética, la clara de los huevos de esta gallina es rica en proteínas necesarias para la fabricación de varios fármacos utilizados en la lucha contra varios tipos de tumores, entre ellos, el de mama.

Estos componentes podrían estar listos a partir del 2002 y, gracias a esta técnica, la ciencia podría vencer los obstáculos que actualmente limita la producción, esto es la difícil y costosa realización en laboratorios de las proteínas propiamente dichas. Britney es sólo una de las aves que escarban el gallinero del instituto Roslin.

Cada gallina genéticamente modificada debería poner alrededor de 250 huevos por año, produciendo así una cantidad de proteínas largamente mayor respecto de la producción actual y, ciertamente, a costos ostensiblemente menores. Esta gallina es el fruto de una colaboración entre el Instituto Roslin y la sociedad de biotecnología estadounidense Viragen, especializada en el desarrollo de nuevas terapias anticáncer.

Por el momento, los investigadores de la sociedad están concentrando los esfuerzos sobre tres tratamientos basados en estas proteínas especiales: una vacuna contra el cáncer, un anticuerpo que enfrente a la enfermedad y una «bala mágica», diseñada para atacar individualmente a cada célula cancerígena en el organismo.

Cada huevo transgénico debería contener al menos 100 miligramos de proteínas, que vendrán «producidas» directamente desde la madre naturaleza según las «instrucciones» contenidas en el código genético de los animales.

Modificando el material genético de una sola célula de un animal, entonces, será posible «programar» sus huevos para obtener una proteína adaptada a un tipo particular de cáncer. Otras empresas habían intentado en el pasado obtener estos resultados, pero en vano. Esta meta fue alcanzada por la científica escocesa Helen Sang, quien utilizó la misma tecnología que permitió la «creación» de la oveja Dolly. El nacimiento de Dolly, en 1997, llenó de sorpresa al mundo entero.

El presidente estadounidense Bill Clinton había pedido a la Comisión Nacional de bioética que examine las implicaciones y los escenarios abiertos por la clonación genética de la oveja escocesa, mientras la Comisión Europea subrayó que la clonación de animales y seres humanos era ilegal.

Por el momento, sobre el nacimiento de Britney se pronunció –favorablemente– la Iglesia Católica.

«Apoyamos plenamente cualquier descubrimiento científico destinado a ayudar a los enfermos, pero estamos en contra de la vida humana en laboratorios», dijo el padre Danny McLaughlin, portavoz de la Iglesia en Escocia.

Sin embargo, McLaughlin resaltó que «este no parece ser el caso (de clonación humana). Está claro que estos experimentos son hechos por una causa noble».

«Nosotros no estamos contra el progreso de la ciencia, especialmente cuando ayuda a los seres humanos».

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