La política del buen vecino

El presidente cubano Fidel Castro, quien retornó ayer a la isla, dio un giro de 180 grados en sus relaciones con México, país al que hace dos semanas había criticado duramente y al que ahora ve con esperanzas y le desea éxito en su nueva era política.

Durante su estancia de dos días en México, donde asistió a la histórica ceremonia de asunción presidencial del conservador Vicente Fox, Castro sentó las bases para recomponer las relaciones de ambos países, que en los últimos años sufrieron un gradual deterioro hasta llegar al choque frontal en noviembre.

Castro dejó ver que su malestar fue provocado por la actitud asumida por el gobierno del ahora ex presidente Ernesto Zedillo y que era necesario que el nuevo mandatario Fox, manifestara su intención de recomponer los nexos. Bastó que el líder comunista cubano se encontrara el viernes con Vicente Fox para que el ambiente frío se tornara –al menos públicamente– cálido.

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