Abogados de Bush ponen trabas a Gore en Florida
El juez N. Sanders Saul y los demócratas esperaban concluir el sábado el crucial proceso, que mantiene desde hace nueve días a Gore en la incertidumbre sobre el resultado que le daría la victoria a Bush.
Sin embargo, el sábado sólo sirvió para agotar los dos testimonios presentados por los demócratas mientras que ayer se vieron frustrados por la larga fila de argumentos presentados por los abogados republicanos. El juez Saul solicitó a los abogados republicanos que simplificaran las presentaciones, pero los letrados respondieron que lo harían durante «el intervalo de la comida».
¿Comida? Pensaba cerrar todo hoy (ayer) por la mañana», respondió el juez, pero su intención es una batalla perdida debido a que el interrogatorio se realiza muy lentamente.
Los republicanos presentaron como testigo a un experto en estadísticas para refutar la teoría demócrata que considera que de los votos impugnados saldría, en términos matemáticos, la victoria de Gore.
Fue entonces cuando el inventor de la máquina para votar negó que los votos a través de perforación que no puedan ser leídos deban ser considerados válidos: esta es la primera vez que un escrutador dice que los votos no contados por las máquinas en Miami son efectivamente boletas en blanco.
El juez Saul, quien hizo llevar a un tribunal en Tallahassee todas las boletas de los votos de Miami y Palm Beach, debe decidir si autoriza el pedido de Gore para recontar a mano los votos impugnados. En tanto, no hay noticias de la Corte Suprema de Washington donde los nueve jueces discuten desde el viernes si sus colegas de Florida se equivocaron en la autorización de una extensión del plazo de la homologación de los resultados oficiales.
La decisión está prevista para la próxima semana. Por otra parte, el número dos republicano, Dick Cheney, invitó a Al Gore, durante una entrevista televisiva, a abandonar la pelea judicial.
«Es el momento de admitir la derrota. El juicio de la Historia será más favorable si uno sabe retirarse a tiempo», dijo Cheney.
La respuesta no se hizo esperar y llegó por medio de Warren Christopher, el consejero de Gore en esta delicada fase de la batalla por la Casa Blanca. «El partido todavía no terminó, existen diversas causas en curso. Nada de miedo: si le llegara el momento a Gore, él sabría como comportarse por el bien de Estados Unidos», añadió Christopher, quien mostró nuevas cifras que demuestran que existe ventaja del candidato demócrata sobre su rival, en términos de votos absolutos.
En tanto, parece alejarse la posibilidad de una convocatoria rápida del Congreso de la Florida para asignar los 25 grandes electores, si la situación se convierte en un estallido legal para George Bush.
El líder de la Cámara, el republicano Tom Feeney, intentaba forzar los tiempos, pero su colega del Senado, el también republicano John McKay, definió la medida como prematura. George Bush transcurrió su domingo en su rancho en Florida manteniendo un bajo perfil y dejando a su vice Cheney la tarea de afrontar al batalla de las entrevistas televisivas, mientras que Al Gore salió de la residencia oficial en Washington sólo para ir a la Iglesia.
Compartí tu opinión con toda la comunidad