"Shoah"

El término que desató la polémica

Cuando usó el término «shoah» para amenazar a los palestinos con una catástrofe, el viceministro de Defensa israelí Matan Vilnai, no imaginaba la tempestad que iba a desatar.

«A posteriori, hubiera hecho mejor usando otro término, aunque era evidente que hablaba de catástrofe», admitió ayer Vilnai, en declaraciones a la radio militar israelí.

El viernes, Vilnai estimó que «al intensificar los disparos de cohetes y alargar su alcance, ellos (los palestinos) atraen hacia sí una catástrofe (shoah en hebreo) aún peor, ya que usaremos todos los medios para defendernos».

La palabra «shoah», dentro de este contexto, ha sido traducida por algunos medios de comunicación como «holocausto» y el ejército israelí fue acusado de cometer un genocidio en Gaza, por haber matado a cien palestinos, incluidos mujeres y niños, desde el miércoles.

Estas acusaciones no sólo emanan de dirigentes palestinos islamistas, también del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, considerado un moderado.

Abas consideró el sábado que la ofensiva sangrienta israelí en Gaza era «más que un holocausto», aunque esta palabra por sí sola ya expresa el súmmum de una matanza, e Israel había desmentido haberla utilizado para amenazar el territorio palestino.

El jefe en el exilio del movimiento islamista palestino Hamas, Jaled Mechaal, aprovechó la ocasión para acusar a Israel de «servirse del Holocausto» como pretexto para atacar la franja de Gaza, retomando la tesis revisionista, según la cual, Israel «exagera el Holocausto» cometido por los nazis.

«La traducción del término «shoah» como «holocausto», en este contexto, parte de una intención deliberadamente malintencionada», declaró ayer a la radio pública el director general del ministerio de Relaciones Exteriores israelí, Aaron Abramovich.

Estimó, no obstante, que la tormenta levantada por esta palabra amainaría, y dijo estar más preocupado por el impacto de la difusión de imágenes de víctimas civiles palestinas en Gaza.

La palabra «shoah», literalmente «catástrofe» o «devastación» en hebreo, proviene de la Biblia, donde aparece en una docena de versículos. Con frecuencia designa la desgracia, el castigo o el desastre que se abate sobre los malvados, sobre los que despiertan la ira del Todopoderoso y, en particular, sobre Israel por haber renegado de su alianza con Dios.

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