Rice lamentó presunta violación de una joven por un marine
Rice declaró: «Estamos preocupados por la chica y por su familia. Espero que sepan que el pueblo estadounidense se preocupa por ellos y que el gobierno estadounidense también».
Interrogada sobre las eventuales consecuencias del caso en las relaciones entre Tokio y Washington, respondió: «Estamos convencidos de que no habrá consecuencias persistentes. Se trata de una alianza fuerte y duradera».
«Nuestra preocupación en este momento es que se haga justicia para terminar con este asunto», añadió la secretaria de Estado en declaraciones a la prensa.
En un encuentro con el ministro de Defensa japonés, Shigeru Ishiba, Rice se mostró confiada en la continuidad de las negociaciones sobre la redistribución de las tropas estadounidenses en Japón, según declaraciones reseñadas por el ministerio.
La justicia japonesa decidirá, de aquí al 3 de marzo, si inculpa a un sargento de los Marines de 38 años, sospechoso de haber violado a la adolescente de 14 en Okinawa, el 10 de febrero.
El sargento, Tyrone Luther Hadnott, admitió haber intentado besar por la fuerza a la adolescente, pero niega haberla violado.
Tanto el embajador estadounidense en Japón, Thomas Schieffer, como varios mandos militares, han ofrecido disculpas por la presunta violación.
Otro militar estadounidense en Okinawa es sospechoso de haber violado el 18 de febrero a una mujer filipina.
Las declaraciones de Rice no han convencido a las asociaciones de mujeres que, en Japón, reclaman medidas firmes para reforzar la seguridad en torno a las bases.
«Es muy decepcionante que Rice aborde este asunto desde el punto de vista de la alianza entre Estados Unidos y Japón y no desde el interés de las víctimas», declaró a la AFP Hisako Motoyama, del Centro de Apoyo a las Mujeres de Asia y Japón.
Motoyama espera «medidas fuertes» y que el gobierno estadounidense explique «cómo va a parar estos crímenes». Además ha hecho un llamamiento para efectuar una «revisión importante de la presencia militar estadounidense en Japón».
Fuera de esos casos, otros tres soldados han sido detenidos en los últimos días en Okinawa por entrar ilegalmente en una casa, conducir en estado de ebriedad y falsificar dinero.
Los incidentes han levantado la indignación de la población y de las autoridades japonesas.
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