Fidel descartó cambios políticos
A tres días de haber renunciado a una reelección presidencial y a dos de la definición de su reemplazo, Castro escribió sus primeras «Reflexiones del compañero Fidel» ya no «del Comandante en Jefe», en las que admitió que su retiro marca «el fin de una etapa», pero no el inicio de una transición política (ver nota aparte).
Todo indica que Raúl será ratificado como el sucesor definitivo mañana, cuando los 614 diputados, la mayoría del gobernante Partido Comunista (PCC), se reúnan a partir de las 10.00 (hora local) para escoger a los 31 miembros del Consejo de Estado Ejecutivo, que hasta ahora había estado presidido por Fidel.
La elección se realiza en un ambiente de expectativas sin precedentes en la población, además de por la definición del nuevo presidente, por eventuales «cambios» prometidos por Raúl para aliviar las penurias de la vida diaria.
El nuevo gobernante asumirá desafíos monumentales como la transición generacional de la revolución, sacar a la economía de la postración, hacer ajustes políticos y buscar unidad y consenso en esta era post-Fidel.
La renuncia de Castro, tras 49 años en el poder, provocará un reacomodo en las cúpulas de gobierno y militar, debido a que también deja su cargo de «Comandante en Jefe», que asumiría su hermano Raúl, dejando vacante el Ministerio de Defensa.
«Estoy enfrascado ahora en el esfuerzo por hacer constar mi voto unido en favor de la Presidencia de la Asamblea Nacional y del nuevo Consejo de Estado, y cómo hacerlo», dijo ayer, en un llamado a la unidad.
En su mensaje de renuncia, Fidel Castro perfiló un gobierno colegiado para sustituir el unipersonal, con dirigentes de la vieja guardia, de una generación un poco más joven y de la intermedia, en la cual se ubica el vicepresidente Carlos Lage, de 56 años.
Castro mantiene su cargo de primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), lo que le confiere una gran autoridad sobre el Estado.
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