Asesinatos. "Fueron acribillados sin ton ni son"

Masacre de Trelew: marino admitió el fusilamiento

El oficial retirado Carlos Marandino admitió ante el juez federal Hugo Sastre: «Fueron acribillados sin ton ni son. Los mataron como a perros».

El magistrado investiga la llamada «Masacre de Trelew», ocurrida en agosto de 1972 dentro de la base naval Almirante Zar de Trelew (1.450 km al sur), localizada en la provincia patagónica de Chubut.

Marandino es uno de los cuatro militares retirados detenidos por su vinculación con los asesinatos ocurridos 36 años atrás, y el primero en revelar que los 19 guerrilleros fueron fusilados, versión que sostuvieron tres sobrevivientes de la masacre hasta su muerte en las mazmorras de la dictadura militar (1976-83).

La «Masacre de Trelew» ocurrió la madrugada del 22 de agosto de 1972, una semana después de que los 19 guerrilleros se rindieran en un aeropuerto, tras fugarse de una cárcel de Rawson, capital de Chubut, y obtener garantías de que serían devueltos a la prisión.

En el hecho murieron 16 guerrilleros de las organizaciones armadas Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Montoneros (peronista), y tres sobrevivieron.

«Sabían que iban a morir cuando les abrimos las puertas (de las celdas) para que salgan al pasillo y cantaron el himno», contó Marandino, que el lunes pasado se entregó en la embajada argentina en Washington y el martes desembarcó en Rawson, donde permanece detenido.

El resto de los detenidos en la causa son el capitán de fragata retirado Luis Sosa, y los oficiales retirados Emilio Del Real y Rubén Paccagnini, mientras el capitán retirado Roberto Bravo permanece prófugo.

En su declaración, Sosa ­sindicado como ejecutor principal de los fusilamientos­ avaló la versión oficial del intento de fuga que difundió el gobierno militar de entonces, encabezado por el fallecido general Alejandro Agustín Lanusse.

Pero Marandino aseguró que vio cómo los guerrilleros eran retirados de sus celdas y colocados al frente de las mismas, y que luego le pidieron retirarse, tras lo cual vio ingresar al lugar a Sosa, Del Real, Bravo y al marino Raúl Herrera (ya fallecido) y escuchó los ráfagas de ametralladoras.

En la fuga del penal de Rawson lograron huir sólo seis prisioneros, todos líderes de las tres organizaciones guerrilleras, entre ellos Enrique Gorriarán Merlo y Mario Santucho, quienes tras secuestrar un avión huyeron a Chile, donde pidieron refugio al gobierno de Salvador Allende.

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