OPINION INTERNACIONAL

COMUNIDAD ISLAMICA, NO ESTADO PALESTINO

No se necesita ser ningún gran estadista para comprender que el insistir en provocaciones bélicas contra su vecino geográficamente más cercano no constituye precisamente una fórmula ideal para construir un nuevo estado. Pero para las organizaciones palestinas armadas en Gaza el lanzar cohetes Qassam contra Israel se convirtió en una especie de deber supremo, algo mucho más importante que tratar de darle al pueblo de Gaza condiciones de vida dignas.

En agosto de 2005, Israel se retiró unilateralmente de Gaza. Para Israel fue una decisión muy traumática. El desalojo de los colonos judíos de la Franja, realizado por el propio ejército israelí, provocó escenas patéticas. Pero el entonces Primer Ministro Ariel Sharon decidió, por muy convincentes razones demográficas, que el territorio ocupado de Gaza dejara de serlo. Los palestinos tuvieron una gran oportunidad que desaprovecharon de manera colosal. No solo destrozaron valiosos viveros, que fueron comprados a los israelíes en retirada por filántropos internacionales, para donarlos a los palestinos, sino que no fueron capaces de crear una mínima infraestructura adecuada para un futuro estado.

Los norteamericanos cometieron un error garrafal al creer que elecciones democráticas podrían encauzar positivamente el caos palestino hacia una salida positiva. Bajo presión norteamericana, Israel aceptó la celebración de elecciones palestinas y en enero de 2006 los palestinos dieron la mayoría a Hamas en la franja de Gaza. Los votantes se pronunciaron contra la corrupción de Fatah y confiaron en que Hamas daría prioridad a la solución de sus problemas cotidianos en lugar de aferrarse a su recalcitrante odio a Israel, que nunca les sirvió para mejorar sus condiciones de vida. Pero no fue así. El hostigamiento sistemático contra Israel produjo un círculo vicioso de ataques contra Israel y represalias del estado judío. A eso se agregó el «putsch» que desalojó a Fatah del poder.

Cabe preguntarse el porqué de esa conducta. ¿Qué es lo que mueve a Hamas? ¿Por qué si desea un estado palestino no busca una situación de calma que permita mejorar el clima? La razón es muy sencilla: Hamas no desea un estado palestino. Un artículo de Tariq Alhomayed, el editor del diario árabe «Asharq Alawsat» titulado irónicamente «La hermandad norteamericana» lo plantea con singular lucidez: «Las conversaciones acerca de un estado palestino han perdido todo sentido hoy, gracias a Hamas. La discusión actualmente se plantea en torno a un cruce y no un estado… Se ha vuelto imposible hablar acerca del sueño de un estado palestino mientras los palestinos estén estancados en el cruce de Rafah. Pero, ¿es esto algo extraño? Por supuesto que no. Desde un comienzo, Hamas, ligada a los hermanos musulmanes, no demostró ningún interés en un estado pero sí en una gran comunidad islámica (umma). Esto significa que Hamas considera que la caída de los regímenes árabes es algo deseable, ya que el objetivo es alcanzar un estado islámico unificado».

«Hamas acusa a todos aquellos que cuestionan su actuación o denuncian su vinculación con los hermanos musulmanes de ser aliados de los Estados Unidos. Este es un elemento esencial en su estrategia destinada a eliminar a todos los estados árabes para que surja el gran estado islámico.»

«Sin embargo, los que se beneficiaron más con la presencia norteamericana en la región árabe han sido Hamas y la hermandad musulmana. Sus éxitos electorales en Palestina y en Egipto les fueron dados por gracia de Condoleezza Rice, quien admitió hace pocos días en Davos que su país cometió errores, refiriéndose al proceso democrático en la región.»

«Después de que Hamas alcanzó el poder mediante elecciones y presión de George Bush, declaró su rechazo a los acuerdos de Oslo y a los acuerdos firmados por la Organización de Liberación de Palestina. De hecho, Hamas tomó las armas contra Abu Mazen luego del acuerdo de La Meca. Sin embargo aún hoy todos aquellos que se oponen a Hamas son calificados de pro-americanos».

Hasta aquí el artículo del columnista árabe.

Sin duda, los palestinos que votaron por Hamas prefieren en su mayoría un estado palestino a la «umma» islámica. Pero los partidos de orientación totalitaria no suelen abandonar el poder fácilmente una vez que llegan a él, por el voto o por las armas.

Nunca pareció tan actual como ahora la clásica frase de Aba Eban: «Los palestinos nunca pierden la oportunidad de perder una oportunidad».

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