ATKINS LLORA A SUS MUERTOS

Los destrozos de los tornados

Los habitantes de la pequeña localidad de Atkins (Arkansas, sur) y su región lloraban ayer a sus muertos e intentaban entre los escombros salvar lo posible, mientras agradecían estar aún con vida tras los tornados que azotaron el sur de Estados Unidos y que causaron al menos 55 víctimas mortales.

El centro del pueblo está intacto, pero en una pequeña franja de terreno al sudeste de esta localidad de alrededor de 2.000 habitantes, el tornado arrasó con todo, matando a una pareja y a su hija de once años, antes de destruir una iglesia bautista cerca de allí.

Al final de la tarde del martes, Clay Dixon, de 43 años, le daba forraje a su ganado cuando escuchó las sirenas que anunciaban la amenaza de un tornado. Abandonó su tractor y se refugió en el subsuelo de la casa de su cuñada, donde ya lo esperaban su esposa y su hija de 18 años. Cuando volvió a su casa una vez concluida la alerta, no quedaba nada. Algunas marcas o placas de cemento recordaban el lugar de las habitaciones, los baños y el garaje.

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