Los norteamericanos están cansados

El tiempo va contra Al Gore

Washington, AFP

Gore reclamó este martes un nuevo recuento manual de todos los boletines de voto en el Estado de Florida, durante un plazo de una semana a partir del miércoles 29 de noviembre.

«Una vez que tengamos este conteo completo y exacto de los votos emitidos en las urnas, sabremos quién será nuestro próximo presidente y nuestro país podrá avanzar», señaló.

La propuesta fue inmediatamente rechazada por el campo republicano. «El vicepresidente Gore propone ahora elaborar nuevas reglas (…), el sentido común no lo permite ni tampoco los derechos de los ciudadanos de Florida», afirmó en Austin (Texas), la portavoz de Bush, Karen Hugues.

Los demócratas no ignoran que el tiempo transcurrido desde los comicios del 7 de noviembre juega cada vez más en su contra, pero parecen decididos a no dar el brazo a torcer.

El compañero de campaña de Gore hizo esas declaraciones tras la publicación de una encuesta de CNN/USA Today/Gallup según la cual una mayoría de norteamericanos (56%) considera que Gore debe admitir su derrota frente a Bush. «Somos conscientes del factor tiempo, pero no se va a prolongar eternamente», dijo Lieberman.

Un 62% de las personas interrogadas manifestó su impaciencia, mientras que la semana pasada eran sólo un 51% en declararse hastiadas.

El Washington Post, a pesar de que había llamado a votar por Gore, toma en cuenta esa tendencia al constatar que el candidato demócrata tuvo tres semanas para imponerse ante Bush pero que resultó «incapaz» de lograrlo.

Según el diario, los tribunales de Florida, y especialmente la Corte Suprema de ese estado, deben ser «extremadamente prudentes antes de concederle el nuevo respiro que espera recibir».

El lunes, en una declaración televisada, Gore se mostró imperturbable. «Cualquiera sea el resultado, el pueblo debe tener la palabra y hay que escucharlo. Ignorar los sufragios implicaría ignorar a la propia democracia», afirmó. «Si finalmente el pueblo no me elige, que así sea. El resultado será justo y el pueblo se habrá pronunciado. En ese caso, me comprometo a unir al país», prometió el vicepresidente.

Igualmente imperturbables y seguros de su victoria, los republicanos seguían preparando ayer la transición de poder. En Washington, el compañero de lista de Bush, Dick Cheney, quedó encargado de esa tarea, sumamente delicada ya que el gobernador de Texas todavía no resultó electo oficialmente.

La guerra entre los dos bandos ante los tribunales alcanzará su paroxismo el viernes ante la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos.

El domingo, las autoridades electorales de Florida declararon a Bush vencedor en Florida con 537 votos de ventaja sobre Gore, atribuyéndole los 25 grandes electores del estado que teóricamente le permiten acceder a la Casa Blanca.

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