El Kremlin apuesta a la paz en Medio Oriente
Moscú, ANSA
Así lo declaró ayer con vigor el presidente ruso Vladimir Putin, subrayando que han cambiado viejas posiciones de Rusia.
Putin habló tres días después de la misión a Moscú del presidente palestino Yasser Arafat, que marcó la reanudación del diálogo entre palestinos e israelíes.
Los judíos que a fines de los años 80 dejaban la Unión Sovíética «como mínimo eran vistos como traidores», dijo Putin.
Las mismas personas son consideradas hoy por el presidente ruso como compatriotas emigrados, como «un buen recurso para el desarrollo de nuestras relaciones con Israel y con otros estados».
En Tel Aviv son conscientes de este cambio de posición y esto permitió a Moscú volver a pleno título como promotor del proceso de paz en Medio Oriente.
Siempre durante el coloquio del viernes pasado con Arafat, el premier israelí Ehud Barak aceptó mantener una conversación telefónica con el líder palestino, que se encontraba en el estudio de Putin.
Ese mismo día llegó el anuncio de la misión, prevista para ayer de noche, del canciller israelí Shlomo Ben Ami, retenido en patria por una delicadísima votación hoy, en el Parlamento, sobre la supervivencia misma del gobierno de Barak. Ben Ami, se anunció, llegará a Moscú el miércoles. La política de Putin en Medio Oriente parece sincera y no viciada de oportunismo.
El líder reiteró ayer de mañana el apoyo ruso al nacimiento de un Estado palestino.
Rusia es enemiga sólo del radicalismo y del terrorismo sangriento, explicó.
Moscú aún no reveló plenamente su plan de paz: Prevé el despliegue de observadores para hacer respetar la tregua, una garantía que pide Arafat y a la cual se opone Tel Aviv.
El tema fue discutido en Viena por el canciller Igor Ivanov con la secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright que reiteró su oposición, concertada evidentemente con la cúpula israelí. La situación se mueve rápidamente. De seguro Rusia, tras una larga ausencia diplomática en Medio Oriente, vuelve a jugar un papel de primer plano mientras el otro garante de la posible paz, Estados Unidos, está replegado sobre la cuenta de los votos y peleas en los tribunales sobre las elecciones presidenciales, según analistas.
El Ramadán
En tanto, el premier israelí, Ehud Barak, está por afrontar esta jornada en el Parlamento una propuesta de ley de elecciones anticipadas presentada por la oposición de derecha, mientras que en los territorios –donde anoche cinco activistas islámicos fueron muertos por el fuego de militares israelíes– comenzó el mes sagrado musulmán del Ramadán con la exhortación a mayor violencia contra Israel lanzada tanto por el movimiento islámico Hamas como por Al Fatah.
Israel teme que el acontecimiento islámico pueda encender aun más las pasiones religiosas y llevar a los palestinos a intensificar la revuelta por un Estado palestino independiente en Cisjordania y Gaza.
Para los islámicos, un musulmán que muere en batalla contra un «infiel» en el mes de Ramadán goza de una particular distinción también en el paraíso.
Hamas, tras denunciar el asesinato de cinco activistas «políticos» de su organización cerca de la localidad palestina de Qalqilya, en Cisjordania, dijo que éstos serán vengados. Según el ejército israelí, los cinco fueron muertos luego de que dispararon contra un automóvil israelí.
En víspera de la votación en primera lectura de la propuesta de ley para disolver el Parlamento y anticipar las elecciones adelantada por la oposición de derecha, el premier Barak se ve en dificultades también dentro de su mismo partido.
En una sesión con el grupo parlamentario laborista, Barak pronunció ayer duras palabras hacia quienes intentan sabotear sus intentos de llegar a la constitución de un gobierno de emergencia nacional con los partidos de derecha.
Según fuentes, entre Barak y el ex premier y ahora ministro de cooperación regional Shimon Peres tuvo lugar un resentido intercambio verbal».
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