OPINION INTERNACIONAL

Hamas : cuanto peor, mejor

Pero no fue así. Hamas tenía otras prioridades. De acuerdo con su Carta Fundamental, que indica que el ilegítimo estado de Israel debe ser eliminado, consideró que no debía pasar un solo día sin bombardeos de cohetes al Sur israelí. Obviamente esta fórmula «principista» de provocación permanente a un poderoso vecino del cual se depende para muchas cosas, no resultó particularmente exitosa. En particular, no les causó ninguna gracia a las víctimas de los bombardeos de Hamas en el Sur. El gobierno israelí, con la traumática salida de Gaza en 2005 todavía muy fresca en la memoria, no tenía ningún deseo de volver. Entonces recurrió a operaciones militares puntuales contra los responsables de los bombardeos «ideológicos» destinados a recordar a la «entidad sionista» que los musulmanes y palestinos «de verdad» jamás van a claudicar y aceptar la presencia de un país judío en el Medio Oriente. ¿ Por qué la obstinación de Hamas ? ¿Por qué no optó en cambio, por el engaño, la famosa «takyah», un método considerado legítimo por muchos musulmanes en su trato con los infieles? Después de todo, Yasser Arafat lo adoptó muy puntualmente, cuando el 10 de mayo de 1994, en un discurso «confidencial» en Johannesburgo, proclamó la Guerra Santa de toda la nación (Umma) musulmana por la liberación de Jerusalén, a medio año de haber firmado las bases de un acuerdo de paz con Itzjak Rabin, Shimon Peres y Bill Clinton en la Casa Blanca?

Para entender la conducta de «Hamas» es necesario repasar aunque sea rápidamente su historia. Si bien la organización se constituyó en 1987 durante la primera «intifada», no nació en el vacío. Ya era parte de los Hermanos Musulmanes, una organización islamista fundada por el jeque Hassan el Banna en 1928. El Banna era un gran admirador de Hitler y durante años mantuvo correspondencia con el líder nazi. Otro destacado miembro de los Hermanos Musulmanes, Haj Amin el Husseini, el Mufti de Jerusalén, se refugió en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, apoyó decididamente a los nazis en su política genocida antijudía y formó una legión musulmana en Croacia que combatió junto a las tropas de Hitler. En la Carta Fundamental de Hamas se cita como una fuente de autoridad uno de los libros favoritos de Hitler: «Los protocolos de los Sabios de Sión», un disparatado panfleto pergeñado por la policía zarista a fines del siglo XIX, cuya falsedad fue demostrada de manera fehaciente en varias oportunidades. Para Hamas, los enemigos no son los israelíes, sino los judíos, que desde su punto de vista han sido los culpables de desastres históricos como la Revolución Francesa de 1789 y la Revolución Rusa de 1917.

Hamas no proclama ante la opinión pública que no le importa que su pueblo sufra penurias y que su verdadera prioridad no es la creación de un estado palestino, sino su odio a Israel. Pero de hecho juega con verdadero virtuosismo del viejo juego del agresor que se finge la víctima. Al haber agotado los medios de disuasión militares contra los cohetes Qassam disparados (la semana pasada 50 en un solo día) Israel, recurrió a una disminución de los suministros de combustible y alimentos a los palestinos, cuidando de que no llegue a extremos críticos. Sin embargo, Hamas escenificó una terrible crisis humanitaria ante las cámaras de televisión del mundo. Escribió Yossi Sarid, ex líder del partido de izquierda Meretz, en el diario «Haaretz»: «La producción fue realmente perfecta y logró engañar al mundo entero: la manera en que apagaron las luces en el momento indicado y enviaron a los niños a llorar amargamente ante las cámaras, la manera en que organizaron las largas colas para el pan y el agua fue admirablemente organizada».

Mickey Tzarfati, jefe de la Unión de trabajadores de la electricidad de Israel, declaró a la red Ynet: «Es un descaro de parte de los palestinos que se quejen. No dejamos de suministrarles electricidad ni por un momento. Y ellos no dejaron de bombardearnos ni un momento».

Pero ahora con la explosión del muro de la frontera egipcia se ha creado una nueva realidad. Probablemente por poco tiempo. ya que lo último que quiere el presidente egipcio Hosni Mubarak es hacerse responsable de la explosiva zona de Gaza, donde tienen el poder los aliados de sus principales opositores. Por las dudas, encerró a 1000 militantes de los Hermanos Musulmanes egipcios y avisó que la fiesta de la frontera abierta ha terminado.

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