Kenia: aumentan violaciones de mujeres en medio de la violencia
«Desde las elecciones, registramos un número creciente de agresiones sexuales», declaró a la AFP Rahab Ngugi, de la dirección del hospital para mujeres de Nairobi, añadiendo que las «cifras aumentan».
Desde el 30 de diciembre, el hospital recibió diariamente entre 10 y 12 víctimas de agresiones sexuales, frente a la media de tres diarias registrada antes de que estallara la ola de violencia, según las mismas fuentes.
La mayoría de víctimas admitidas en el hospital vienen de los barrios más miserables de Nairobi pero el hospital comienza a recibir también a mujeres de la región de Rift Valley (centro-oeste), según las mismas fuentes.
En la mayoría de los casos, estas mujeres fueron víctimas de violaciones colectivas, según Jennifer Miquel, encargada regional de los servicios de urgencias del Fondo de la ONU para la población.
Según esta mujer, los casos de agresiones sexuales han sido hasta ahora «tremendamente subestimados».
Desde la reelección el 27 de diciembre del presidente Mwai Kibaki, la oposición se opone a reconocer su victoria y lo acusa de fraude. La ola de violencia entre diferentes etnias kenianas ya segó la vida de 700 personas y provocó que varias miles abandonaran sus hogares.
Diez personas murieron ayer lunes en enfrentamientos políticos en Kenia, causados por el pulso entre la oposición liderada por Raila Odinga y el presidente Mwai Kibaki, cuya reelección es contestada y ha dejado al país inmerso en una sangrienta crisis.
El ex secretario general de la ONU, Koffi Annan, tiene previsto llegar este martes a Nairobi para una tentativa de mediación.
El conflicto, que estalló tras las elecciones del 27 de diciembre y ya ha dejado más de 700 muertos, ha tomado un cariz interétnico, entre las comunidades que se consideran perjudicadas y las que son acusadas de verse favorecidas por la reelección de Kibaki.
Esa rivalidad esconde disputas por tierras entre líderes de las comunidades, según la policía.
Cinco personas murieron a balazos en el ataque contra una aldea, Salama, en el oeste del país, considerada una región favorable a Odinga.
Las víctimas, «dos hombres y tres mujeres (…), murieron porque apoyaron a Kibaki», según un responsable policial, según el cual los atacantes abrieron fuego de forma indiscriminada y quemaron una decena de casas.
Igualmente, «jóvenes quemaron seis casas en la aldea de Motaragon» (cerca de Kipkelion, 210 km al noroeste de Nairobi), declaró a la AFP el superior del monasterio de la localidad, Dominic Vincent Nkoyoyo, que alberga actualmente a «más de 600 desplazados kikuyus, kisii y luyas».
Más de 700 personas han muerto en Kenia desde que arrancaron los disturbios postelectorales.
En Nairobi, otras cinco personas murieron apuñaladas en los barrios de chabolas de la periferia, de nuevo por choques intercomunitarios, según la policía.
«Nuestros policías siguen patrullando la zona para asegurarse que vuelva la calma. No queremos que mueran así inocentes», declaró a la AFP un comandante policial en la capital, Paul Ruto. Odinga, que ya había convocado la semana pasada tres días de protestas que acabaron con medio centenar de muertos, volvió a declarar este lunes que no cederá.
«El combate continuará mientras la justicia no triunfe», dijo. «Gané las elecciones, pero me las arrebataron», declaró Odinga en la ciudad de kakamega (oeste).
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