Uribe es un "triste peón del imperio"
Triste peón del imperio, así quedarás en la historia: ¡Triste peón del imperio! ¡No merece ser presidente de Colombia! ¡Cobarde! ¡Mentiroso! ¡Cizañero! ¡Maniobrero!, profirió el mandatario venezolano durante su programa dominical Aló Presidente.
«Uribe sirve para ser jefe de una mafia. Don Vito Corleone se queda corto ante hombres como Álvaro Uribe», añadió Chávez, quien también aseguró que su par de Colombia tiene «fuertes conexiones con el paramilitarismo, sólo que los gringos (estadounidenses) lo protegen porque él es su peón».
Desde el municipio fronterizo de Machiques (estado del Zulia, noroeste), donde inauguró una planta procesadora de leche, el mandatario venezolano acusó a Uribe de «propiciar» los ataques de Estados Unidos en su contra al recibir en Bogotá al director de la oficina estadounidense de control antidrogas, John P. Walters.
«Esto es propiciado por el gobierno de Colombia, esto no es que los gringos vengan ahí. No, no… Es que los invitan (…) Indigno el gobierno de Colombia, indigno el presidente de Colombia», insistió en referencia al viaje del zar antidrogas para entrevistarse el sábado con el presidente colombiano en el marco de las negociaciones bilaterales para un Tratado de Libre Comercio.
Al término de la reunión, Walters manifestó la preocupación de Washington ante la laxa postura del gobierno venezolano contra el narcotráfico.
«En un punto donde la negligencia se convierte en complicidad es una política activa no intervenir y tomar cartas en este problema», dijo sobre el gobierno de Venezuela, que en 2005 expulsó del país a la agencia antidrogas estadounidense (DEA) acusándola de espionaje.
Chávez no ocultó su enojo: «Uno anda luchando por la paz (y) lo acusan de que uno es una amenaza».
«Vienen aquí a agredirme, lo acusan a uno de narcotraficante y eso lo están repitiendo por todo el mundo», prosiguió.
Caracas y Bogotá pasan por uno de los peores momentos diplomáticos después de que Chávez solicitara a la comunidad internacional quitar de sus listas de terroristas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) por su entrega unilateral de dos políticas secuestradas hacía seis años, como un paso para negociar un canje de rehenes por guerrilleros presos.
El pedido tensó las relaciones con Bogotá, deterioradas desde que Uribe puso fin en noviembre a una mediación de Chávez para buscar ese intercambio de más de 40 rehenes por medio millar de rebeldes en prisión.
En ese escenario, que amenaza con una ruptura de las relaciones bilaterales, el mandatario venezolano insistió ayer en la necesidad de reforzar la vigilancia de la frontera común de 2.200 km para combatir el contrabando.
«MI GOBIERNO CAMBIO»
El presidente colombiano, Alvaro Uribe, aseguró ayer en París, en víspera de una reunión con su homólogo francés Nicolas Sarkozy, que su gobierno ha «cambiado» para responder a las expectativas internacionales y lograr la liberación de los rehenes de las FARC.
El presidente colombiano, que inició una gira que lo conducirá a los tres países que median en la liberación de 43 rehenes -Francia, España y Suiza-, así como a Bruselas, confirmó que hablará con Sarkozy de la situación de la francocolombiana Ingrid Betancourt, entre otros temas.
El gobierno colombiano «ha hecho muchísimos esfuerzos (en el tema de los rehenes), el primero fue cambiar su posición inicial», dijo Uribe a los periodistas en la entrada de la embajada colombiana.
«A mí me eligieron con el mensaje de que no habría intercambio humanitario, a no ser que hubiera un proceso de paz con las FARC, y hoy eso lo hemos cambiado», precisó Uribe.
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