Temen derramamiento de sangre en el Ramadán
Beirut, ANSA
Se trata de una exaltación que preocupa al presidente palestino Yasser Arafat, quien ayer, según afirmó un funcionario de la corte hachemita, habló con el rey Abdalá de Jordania sobre el posible impacto del comienzo del Ramadán sobre los grupos radicales y los militantes islámicos.
Según Arafat, esos grupos podrían sentirse «llamados» ahora más que nunca a efectuar operaciones militares contra Israel o contra objetivos occidentales en general.
Como cada año, estalla una polémica en el mundo musulmán en el comienzo del Ramadán, porque el inicio depende del momento en que aparece la luna en el cielo.
Para algunos, la tecnología con la contaminación atmosférica y las luces de las ciudades redujeron la visibilidad y aumentaron el riesgo de imprecisiones, mientras que para otros la tecnología representa una ayuda.
Por ejemplo para los musulmanes de Gran Bretaña, que este año podrán conectarse con Internet para ser informados sobre el momento de la aparición de la luna.
Otro servicio prevé recibir en el teléfono celular cinco veces al día una mensaje para recordar que es la hora de la oración.
Tecnología a parte, es difícil poner de acuerdo a más de cincuenta países que van desde el norte de Africa hasta Indonesia, pasando por Medio Oriente, Turquía, Irán, India y Afganistán.
Así, el inicio del ayuno no es el mismo para cada uno de esos países.
Por otra parte, varios países no aceptan que decida la cuestión Arabia Saudita, en cuyo territorio se encuentra La Meca y Medina, los principales lugares santos para el Islam.
Durante todo el mes, los fieles deberán abstenerse de comer, beber, fumar y mantener relaciones sexuales desde el alba hasta el ocaso y deberán celebrar en oración la revelación del Corán (libro sagrado para el Islam) por parte de Dios a Mahoma.
En el mes de Ramadán, en el que según la tradición el Profeta consumía sólo un vaso de leche de cabra y seis dátiles cada día, el Corán prevé que estén exentos del ayuno los niños, los enfermos, las mujeres embarazadas y quienes deban emprender un largo viaje.
Aunque la vida cotidiana en los países islámicos va con más lentitud, por ejemplo las oficinas públicas abren sólo media jornada, por lo general el Ramadán se considera un período de fiesta popular. Durante todo el mes, las capitales árabes se animan sólo al anochecer, cuando la gente se reúne en los cafés para charlar y fumar el narguilé (la famosa pipa árabe de agua).
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