OPINION INTERNACIONAL

Miedo a la libertad

Ni bien se acalló la ola de indignación por el caso de la «chica de Katif» que fue sentenciada a 200 azotes por el «crimen» de estar en un automóvil con un hombre que no era su esposo, pese a que en esas circunstancias fue víctima de una violación en cadena, otro escándalo volvió a poner en evidencia el patológico miedo a la libertad de la clase gobernante saudita.

Así como el rey «perdonó» a la joven de Katia, se espera que también el nuevo caso tenga un final feliz y que la víctima de turno, Fuad al-Farhan, sea liberado en breve. Pero el solo hecho de que ocurra es lo suficientemente indignante como para despertar protestas generalizadas.

El diario alemán «Die Welt» da los detalles en su edición del 2 de enero en una nota firmada por Nora-Vanessa Wôhler. Comienza señalando que en países autoritarios como Arabia Saudita, el periodista independiente de Internet, el «blogger», crea su propio espacio de libertad. Ese espacio, obviamente, no constituye una amenaza demasiado seria para el poderoso reino saudita. Pero es una voz crítica que jaquea al régimen.

Fuad al-Farhan, de 32 años, detenido el 10 de diciembre pasado, radicado en la ciudad costera de Jeddah, es uno de los bloggers más conocidos del país y un decidido partidario de la liberalización del retrógrado sistema legal regido por el reaccionario clero wahabita, que representa a la tendencia religiosa oficial del régimen. Un vocero del Ministerio del Interior, Mansur al-Turki, confirmó la detención y sugirió que sería liberado en breve luego de ser «debidamente» interrogado. Al-Farhan es padre de dos hijas, estudió administración de empresas en los Estados Unidos y tiene su propia empresa de computación. Su esposa confirmó que fue detenido en su oficina y que su computadora portátil le fue confiscada.

La comunidad de los «bloggers», cada vez más numerosa en el mundo árabe, se movilizó en defensa de Fuad. Basta echar un vistazo a Google en Internet bajo el nombre Fuad al-Farhan. Hay 28.700 entradas, entre ellas de entidades como la Red Árabe de Derechos Humanos y el Comité de Protección de Periodistas.

En uno de los sitios (www.freefouad.com) se informa de una carta del propio Fuad, según la cual se le acusa de interceder por la libertad de diez intelectuales críticos del régimen y se le reclama que pida disculpas por su conducta. Fuad pregunta: ¿Debo disculparme por el hecho de que el gobierno haya mentido cuando acusó a estos intelectuales de apoyar al terrorismo?

Al-Farhan visitó a estos presos en octubre pasado y escribió sobre ellos en su blog. Más tarde publicó un llamado de la madre de uno de los intelectuales encarcelados y pidió a sus lectores que ayuden a sus familias.

La «Red Árabe de Información y Derechos Humanos» condenó la «injustificada detención» de Farhan y reclamó al gobierno que explique las causas de esta medida. El vocero de la organización escribió: «Cuando el gobierno lleva a la prisión a un hombre joven, que claramente ha condenado el terrorismo y reclama reformas, esto indica que la influencia de los fanáticos y los enemigos de la libertad de expresión y de reformas en Arabia Saudita va en aumento».

En un editorial publicado el 4 de enero por el «New York Times» dedicado a la promesa de reformas en Arabia Saudita se reclama no sólo la reforma del sistema legal basado en la Sharia, sino también de los órganos de seguridad del estado, que silencian a los críticos en su nombre.

Entre otras cosas, dice el influyente periódico neoyorquino: «Las reformas anunciadas por el rey Abdullah incluyen la creación de una Corte Suprema y tribunales especializados en materia criminal, comercial, laboral y familiar, y el adiestramiento de funcionarios judiciales. Estos planes han sido muy bien recibidos por extranjeros que hacen negocios con Arabia Saudita, que a menudo han tenido que lidiar con los caprichos de los jueces religiosos».

«El caso de la mujer de la ciudad de Qatif puso en evidencia que las reformas no pueden limitarse a hacerle la vida más fácil a los hombres de negocios. Asimismo, deben mejorar la vida de las mujeres, a las que se niega derechos legales y sociales básicos y se debe dar más protección legal a los críticos del gobierno».

El diario termina su comentario con una sugestiva recomendación: «Cuando el presidente Bush visite Arabia Saudita este mes, debería recordar todo esto al rey».

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