Los secuestrados. Son encadenados de pies y cuello en la selva

Ex rehén liberada denuncia a las FARC

«Los militares y policías viven encadenados todo el día. Tienen que cargar una cadena al cuello para hacer cualquier tipo de actividad. Un resto de cadena la guardan en un morral que llevan al hombro», dijo González a la radio Caracol de Bogotá.

«Se bañan encadenados. Lavan su ropa encadenados, comen encadenados. Y en la noche amarran la cadena a un tronco que fijan al lado de la cama donde duerme cada uno de ellos», agregó.

Al referirse a las condiciones de los 10 compañeros de su grupo que quedaron en cautiverio, la ex congresista denunció que «todos están muy complicados en salud y con síntomas diferentes».

«Y lo más grave es que ninguno sabe qué es lo que tiene afectado porque allí no hay alguna posibilidad de exámenes o consultas médicas», señaló.

Según González, con lo único que cuentan para aliviar sus afecciones «es con un guerrillero al que llaman el enfermero, quien lleva alguna pastilla para el dolor de estómago o la diarrea». Destacó también que continuamente los plagiados son obligados a cambiar de campamento tras largas caminatas, en las que muchísimas veces se viven «situaciones de altísimo riesgo».

«Sentimos las bombas a escasos metros de donde estábamos. Los helicópteros con sus ametralladoras disparando y nosotros muy cerca», agregó. Recordó que permanentemente quienes estaban al frente de los guerrilleros que los vigilaban, les decían que «en un intento de rescate, la orden que tenían era la de asesinarnos». La ex rehén colombiana Clara Rojas, liberada por la guerrilla de las FARC, aseguró también que intentó huir del cautiverio junto con la política colombo-francesa Ingrid Betancourt, pero que se extraviaron en la selva.

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