Limpieza étnica. Denuncian que muchas de las matanzas en los grandes lagos son genocidios

La violenta crisis en Kenia dejó unos 600 muertos

«Tenemos por lo menos 600 muertos (…) algunos cadáveres están todavía en las aldeas, allí donde tuvieron lugar los enfrentamientos», declaró a la AFP en Nairobi un responsable de la policía nacional que pidió el anonimato.

Otro alto responsable confirmó este balance a la AFP.

El gobierno keniata, por su parte, hablaba de «486 muertos y 255.686 personas desplazadas en las violencias postelectorales».

El anuncio de la reelección del presidente Mwai Kibaki el 30 de diciembre originó una ola de violencia, especialmente en el oeste del país y en los barrios de chabolas de Nairobi, donde se concentran los seguidores de su rival Raila Odinga.

El lunes, once países reunidos en la Conferencia Internacional para la Región de los Grandes Lagos africanos (Cirgl) estimaron que algunos de los episodios violentos se asemejaban a actos «de limpieza étnica y de genocidio».

«Algunas de las matanzas se perpetraron (…) a sangre fría, parecen actos de limpieza étnica y de genocidio, ya que apuntaban a los más vulnerables, incluidos las mujeres y los niños», afirma un comunicado de la Cirgl hecho público en Nairobi.

«Los refugiados, los desplazados internos, las campañas de odio y las amenazas de genocidio están de regreso en la región», se alarma el comunicado.

En el plano diplomático, la subsecretaria para Asuntos Africanos estadounidense, Jendayi Frazer, tenía previsto reunirse de nuevo con Kibaki y Odinga en Nairobi para intentar encontrar una solución a la crisis.

En señal de apaciguamiento, el Movimiento Democrático Naranja (ODM) de Odinga decidió anular las manifestaciones previstas el martes en el país alegando la próxima visita del presidente de turno de la Unión Africana (UA), John Kufuor.

La visita de Kufuor a Kenia, «para ejercer de mediador», fue anunciada el domingo por el primer ministro británico Gordon Brown.

El gobierno keniata se felicitó inmediatamente de la cancelación de estas protestas prohibidas por las autoridades.

«Está bien saber que (Odinga) respondió al llamamiento de paz del gobierno», declaró el portavoz gubernamental Alfred Mutua.

El jueves y el viernes pasados, la policía cortó el paso a los seguidores de Odinga que se dirigían al centro de Nairobi para participar en una «marcha pacífica» organizada por este líder opositor.

El domingo, Odinga, que acusa al presidente saliente de robarle la victoria, se declaró dispuesto a hallar una solución negociada a la crisis y a compartir el poder siempre que se reconozca su victoria en los comicios.

El sábado Kibaki dijo aceptar «un gobierno de unión nacional», una propuesta rechazada por su rival.

Kenia afronta una crisis humanitaria después de una semana de violencia que motivó el desplazamiento de más de 255.000 personas.

El lunes, el centro de Nairobi había recuperado su acostumbrado frenesí a pesar de que se había aplazado una semana la vuelta al colegio.

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