Escrito por: Nueva York | AFP

Si el joven senador de Illinois Barack Obama confirma su victoria de Iowa, asumirá en posición de fuerza el resto de la carrera. Si la ex primera dama Hillary Clinton sale victoriosa, retomará el dinamismo frente a la próximas citas electorales. Con un nuevo fracaso, su tarea será mucho más difícil.
Obama lleva nuevamente la delantera en los sondeos previos a las primarias de New Hampshire. Una encuesta de USA Today/Gallup señala que el líder negro tiene 13 puntos de ventaja sobre Clinton. Asimismo un sondeo de CNN/WMUR también dio que Obama es el favorito por 39% contra 29%.
Por el lado republicano, el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney se juega mucho en estos comicios. El acaudalado empresario mormón invirtió en vano decenas de millones de dólares en Iowa: un mal desempeño en New Hampshire podría poner freno, sino término, a sus ambiciones presidenciales.
En el pasado, muchos candidatos tiraron la toalla tras una derrota en las primarias de este pequeño Estado de la costa este de Estados Unidos.
Contrariamente al sistema de ‘caucus’ donde los electores de un mismo partido se congregan y discuten se según su afinidad, las primarias parecen más bien una elección normal, con cabinas, boletas y urnas.
New Hampshire organiza primarias “semi abiertas”. Los electores que no están inscritos en ningún partido pueden participar en la primaria demócrata o republicana. En cambio, los electores inscritos como republicanos o demócratas no pueden votar en la primaria del otro partido.
Unos 850.000 votantes están inscritos en las listas electorales de New Hampshire: 26% demócratas, 30% republicanos y 44% independientes.
En 2004, cerca de 220.000 electores participaron en las primarias que debían decidir al candidato demócrata. El presidente George W. Bush no tenía rival del lado republicano.
El demócrata John Kerry, que había vencido en los caucus de Iowa ocho días antes, confirmó su victoria al vencer también en las primarias de New Hampshire. Llegado en segundo lugar, tras una decepcionante tercera posición en Iowa, el gran favorito Howard Dean se salió de la carrera poco después.
Mucho más atrás en la historia, New Hampshire permitió rescatar a candidatos de la sombra o, al contrario, dar un final prematuro a las ambiciones de los aspirantes a la Casa Blanca.
En 1952, Dwight Eisenhower se llevó las primarias venciendo al gran favorito republicano Robert Taft. Eisenhower obtuvo luego la investidura republicana y se llevó la elección presidencial. Del lado demócrata, Estes Kefauver venció al presidente Harry Truman, que abandonó su campaña por un nuevo mandato.
El vencedor de las primarias de New Hampshire no siempre se quedó con la investidura de su partido. Del lado republicano, John McCain (2000) y Pat Buchanan (1996) fueron eclipsados por George W. Bush y Bob Dole.
Entre los demócratas, Estes Kefauver se llevó las primarias de 1952 y 1956, pero en ambas ocasiones terminó cediendo la nominación ante el gobernador de Illinois, Adlai Stevenson. Asimismo, en 1972, 1984 y 1992 los triunfadores en New Hampshire tampoco obtuvieron la nominación de su partido.
A la inversa, Bill Clinton (1992) y George W. Bush (2000), segundos en New Hampshire, ganaron luego la nominación de su partido y, la frutilla del pastel, también la elección presidencial.
La precandidata demócrata Hillary Clinton pareció luchar contra las lágrimas ayer lunes y su voz se quebró por la emoción al aumentar la tensión por los nuevos obstáculos en su aspiraciones de llegar a la Casa Blanca.
Al final de una conversación en una cafetería de New Hampshire con votantes indecisos, la ex primera dama fue consultada sobre cómo se sentía. “No es fácil, y no podría hacerlo si no creyese apasionadamente que es lo correcto”, contestó Clinton en la víspera de las primarias en este estado del noreste. “Este país me ha dado tantas oportunidades, solo quiero que no retrocedamos”, dijo.
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