Escándalo. El sobrino predilecto de la reina tuvo un encuentro sexual con un joven de 24 años

Realeza británica extorsionada

El vizconde David Linley, sobrino predilecto de la reina Isabel II de Inglaterra, está en medio del escándalo: un encuentro sexual que sostuvo con un joven asistente de la realeza derivó en un caso judicial que fue publicado en primera plana de los principales periódicos británicos.

Linley, de 46 años, es el hijo mayor de la princesa Margarita, fallecida en 2002, y de Snowdon Linley, fotógrafo oficial de la realeza y de políticos ingleses. Está casado con la aristócrata inglesa Serena Stanhope, con quien tiene dos hijos: Charles Armstrong-Jones, de ocho años, y Margarita Armstrong-Jones, de cinco años.

Es además presidente de la casa de subastas Christie’s y cuenta con una exitosa compañía de diseño de muebles y de interiores. Entre sus clientes están la presentadora estadounidense de televisión Oprah Winfrey y los cantantes Mick Jagger y Elton John, así como el Metropolitan Museum de Nueva York y algunos empresarios árabes.

Su bisexualidad, escondida por una pacata corona inglesa, terminó por exhibir la disfuncionalidad de la familia real y acrecentó las críticas en contra de esta institución, que recibe entre 70 y 160 millones de dólares anuales del erario británico, así como 50 millones de dólares al año en réditos producto de propiedades de la realeza, sobre todo acciones y tierras.

 

Sexo, alcohol y drogas

Todo comenzó la noche del pasado 1º de agosto. Ese día, Linley ­duodécimo en la línea de sucesión al trono­ sostuvo un «encuentro sexual» con un asistente de la Casa Real, de unos 24 años. La reunión se llevó a cabo en un departamento que Linley alquiló por 2 mil dólares la noche en el exclusivo barrio londinense de Belgravia, cercano al palacio de Buckingham, residencia oficial de la reina.

Linley y el joven ­cuya identidad se negaron a proporcionar las autoridades por razones legales, según dijeron­ se encontraron a las 10.30 de la noche. Bebieron champaña Dom Perignon, comieron salmón escocés y caviar ruso, y comenzaron a inhalar varios gramos de cocaína que el vizconde había traído en un sobre con membrete de la Casa Real.

Después, Linley le pidió al asistente que le practicara sexo oral.

El joven videograbó las escenas con su teléfono celular. El vizconde no tuvo mayores reparos debido a su estado de ebriedad.

El encuentro duró poco más de dos horas.

Después Linley se despidió del joven. Le dejó el sobre membretado que incluía la cocaína. Abordó su auto Bentley de color negro y se dirigió a su mansión del barrio de Chelsea, en el oeste de Londres.

De inmediato, el joven asistente de la realeza se puso en contacto con los empresarios Ian Strachan, de 30 años, y Sean McGuigan, de 40, conocidos «hombres de la noche» en el mundo gay de Londres. El trío decidió obrar sin demora.

El jueves 2 de agosto Strachan marcó al celular de Linley. Le dijo que tenía en su poder el sobre con cocaína donde figuraba el membrete de la Casa Real. También le recordó que contaba con el video de celular en el que quedaron grabadas las comprometedoras imágenes del sexo oral y el consumo de droga.

Strachan le exigió al vizconde 50 mil libras esterlinas (cerca de 100 mil dólares). Lo amenazó con filtrar las imágenes a algún tabloide británico ávido de historias oscuras y de escándalos de la realeza. Le dio varios días «para pensarlo».

Una noche más tarde, Strachan volvió a llamar a Linley. Su amenaza fue más contundente. Tenía una semana para entregarle el dinero.

Entonces, el 4 de agosto, Linley le confesó todo a su esposa y, por teléfono, a la reina, quien se encontraba descansando junto a su esposo, el duque Felipe de Edimburgo, en el castillo de Balmoral, la residencia de verano de la familia.

Según fuentes allegadas al Palacio de Buckingham, la monarca de 81 años le aconsejó a su sobrino predilecto acudir al Departamento Legal y de Técnica de la Casa Real y hablar en privado con los miembros del servicio de Protección Real de Scotland Yard. Así lo hizo Linley.

 

LA EMBOSCADA

El 8 de agosto, ante la falta de respuesta del vizconde, Strachan volvió a llamarlo por teléfono. Esta vez Scotland Yard interceptó la llamada.

La Policía alquiló las suites 201 y 202 del Hilton. En la primera de ellas se realizaría la reunión. En la segunda habría 15 policías. Además, los agentes instalaron en la suite 201 micrófonos y cámaras ocultas para seguir el encuentro.

A las 11.30 llegó a la suite el supuesto representante del vizconde. Se trataba de un agente llamado Pearson. En un sobre llevaba las 50 mil libras en efectivo. Saludó a los dos hombres y les pidió de inmediato el video y el sobre con el membrete de la Casa Real. En segundos, la habitación se llenó de agentes policiales, los cuales detuvieron de inmediato a Strachan y McGuigan.

La Policía condujo a ambos a la comisaría de Paddington Green, en Londres, bajo la acusación de cometer los delitos de extorsión y soborno. Después trasladó a Strachan a la prisión de Belmarsh, en el sudeste de Londres, y a McGuigan a la cárcel de Wandsworth, en el norte de la ciudad.

Dos días después ­13 de setiembre­ ambos comparecieron ante los magistrados de la Corte de Westminster, la cual turnó el caso a la Corte de Old Bailey.

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