Incognitas multiples
La movilización de la sociedad colombiana y ante todo de los familiares, y la activa participación de los garantes demostraron que existe firme conciencia y voluntad internacional a favor del intercambio humanitario. Es un aspecto positivo que deja como sedimento este enmarañado proceso. Habrá que reencauzarlo sobre nuevas bases.
La predicción formulada en nuestras notas del 3 y 4 de enero no se cumplió. Ahora, tras las iniciales pruebas de compatibilidad del ADN mitocondrial de Clara González de Rojas y del niño, subsisten interrogantes en profusión.
Si el niño que responde al nombre de Juan David Gómez Tapiero ingresó al hogar del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) de San José del Guaviare el 16 de junio de 2005, ¿por qué aparece recién ahora, dos años y medio después?
Si el presidente Uribe tenía esa versión desde el 28 de diciembre, como lo manifestó en Villavicencio, ¿por qué la lanzó justo el día 31, cuando estaba por culminar la última fase del rescate? ¿Solamente para hacer fracasar el Operativo Emmanuel y las gestiones de buena voluntad sostenidas por el presidente Chávez, la senadora Piedad Córdoba y los garantes de América Latina y Europa?
¿Cómo se explican las flagrantes contradicciones del señor Juan Gómez? Primero declaró que él era el tío abuelo del niño. En la segunda versión pasó a desempeñar el papel de padre. En la tercera no tenía ningún vínculo con el niño, que dijo le había sido entregado por las Farc. Después alegó que sufrió amenazas de muerte y desapareció. Por último, revivió en los órganos uribistas, como el diario El Tiempo. ¿Cuál es su papel en esta historia? Habría que saber además a quien aluden las Farc cuando en su último comunicado dicen que habían colocado al niño «bajo el cuidado de personas honradas mientras se firmaba el acuerdo humanitario».
En los órganos afines al gobierno colombiano se hace caudal en forma indecente, repitiendo el melodrama de Uribe, de torturas de las que habría sido víctima el niño Emmanuel, lo que es totalmente inverosímil. Por lo demás, ello está contradicho por las declaraciones del subintendente de policía John Frank Pinchao, que se fugó del campamento guerrillero en mayo 2007. En su primera comparecencia, éste dijo que en algunas ocasiones estuvo con el niño y que éste «estaba saludable». Son palabras textuales, que oímos de sus labios en una retransmisión de Telesur. Después le apretaron las clavijas desde la superioridad y declaró cosas diferentes. Del mismo modo, el soldado William Johani Domínguez formuló un extenso relato sobre vivencias de Emmanuel en el campamento, cómo era llevado por su madre en los desplazamientos y, cuando ésta se cansaba, «un guerrillero se ofrecía amablemente a cargar el niño». Esta expresión también es textual y fue reproducida tanto en Telesur como en el diario El Tiempo del 2 de enero, en versión escrita y oral, con la voz del soldado preso.
Queda en pie otra gran pregunta: ¿Por qué el gobierno colombiano se negó a permitir la participación de expertos venezolanos en los exámenes de ADN en Bogotá? Según el canciller Nicolás Maduro ello «lanza un manto de dudas muy grave sobre una investigación que contó con toda la atención de nuestro gobierno de manera inmediata. Nosotros esperábamos que no hubiera obstruccionismo por parte de Colombia». Agregó que de esta suerte se genera «escepticismo, sobre todo después de ver la campaña desatada en los medios colombianos más allegados al gobierno, para tratar de dar verosimilitud a la hipótesis de Uribe antes de tiempo». En efecto, el diario El Tiempo anticipó el resultado del ADN el día previo al anuncio oficial. Además, este test indica sólo una probabilidad (alta en este caso), ya que la prueba concluyente puede provenir exclusivamente del examen de los padres de la criatura. Se harán nuevos exámenes en España y se impide a los familiares ver al niño.
Algún día se conocerá toda la verdad. En tanto, urge encontrar las vías para reencauzar el intercambio humanitario.
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