"La justicia está llegando"
«La justicia está llegando. Y esperamos que se aclare la participación en el atentado de todos los responsables. Después de 26 años se demostró que nuestra verdad estaba clara».
Así reaccionó emocionada Cecilia Prats, la menor de las hijas del jefe del ejército chileno asesinado en una calle del barrio porteño de Palermo, cuando el tribunal decidió la condena a prisión perpetua del ex agente de la DINA, Enrique Lautaro Arancibia Clavel, por haber integrado una asociación ilícita y de haber sido partícipe necesario en el crimen de Prats y su esposa, Sofía Cuthbert, con el agravante de haber utilizado explosivos de alto poder.
El Tribunal coincidió así con la pena que habían solicitado la fiscalía argentina, el Estado de Chile y las hijas de Prats por la responsabilidad de Arancibia Clavel en el atentado, cometido el 30 de setiembre de 1974. La defensa del ex agente de la DINA había asegurado durante su alegato que Arancibia Clavel es «absolutamente inocente».
Las tres hijas del matrimonio Prats –Sofía, María Angélica y Cecilia– se tomaron las manos y escucharon la decisión del Tribunal en silencio. También estuvo presente el embajador de Chile en Buenos Aires, Jorge Arrate. El primero en romper el silencio fue el nieto mayor de Prats, cuando se largó a llorar.
El juicio permitió además avanzar en el plano jurídico sobre cómo funcionó el llamado Plan Cóndor, los vinculos entre los servicios secretos, el papel de la CIA, la trama oculta para que el dictador Augusto Pinochet –cuyo pedido de extradición ha pedido, por este caso, el juez Juan Faleano–, se quiso librar de un soldado que pudo oponerle un frente opositor dentro de las FFAA.
Durante los 42 días del juicio apareció información sensible sobre la Argentina de los años 70. Entre otras cosas salió a la luz una lista de 800 muertos y desaparecidos entre 1975 y 1976.
Esos datos figuran en los memos que Clavel enviaba a sus jefes en Chile y fueron encontrados durante allanamientos policiales realizados en 1978 –cuando Clavel fue detenido por espiar para su país durante el conflicto del Beagle– y en enero de 1996, cuando fue detenido por orden de la jueza María Servini de Cubría.
Revelaciones siniestras
La lista de desaparecidos en la Argentina, según indica Arancibia en uno de los memos, «incluye tanto a los muertos oficialistas como a los no oficialistas», y remarca que obtuvo la información del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército. «Hasta la fecha (mediados de 1976) se tienen computados 22.000, entre muertos y desaparecidos».
Para las organizaciones de derechos humanos, esa cifra supera las 30.000. Aunque la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (Conadep), que encabezó el escritor Ernesto Sábato a mediados de la década del ´80, confirmó cerca de nueve mil.
El agente de la temible policía secreta de Augusto Pinochet volvió a reiterar su inocencia. «El Estado de derecho y la opinión pública sólo van a quedar satisfechos cuando se condene a los verdaderos responsables y no a mí», afirmó sin que se le moviera un músculo de su gélido rostro. Y agregó: «Soy absolutamente inocente y me han usado como un chivo expiatorio. No sería justo que me condenen por este crimen». También rompió en llanto la madre del condenado, presente en la sala.
El Tribunal integrado por los jueces José Martínez Sobrino, María Carmen Roqueta y Horacio Alberto Vacare, que votó en disidencia, sólo dio a conocer el veredicto. Los fundamentos del fallo recién se conocerán el próximo lunes.
Los jueces resolvieron también que la justicia investigue la denuncia realizada durante una de las audiencias por la ciudadana chilena Laura Helgueta, que contó que había sido secuestrada y sometida a torturas en 1976 en Buenos Aires. Según señaló Helgueta, Arancibia Clavel participó de la sesión de torturas a la que fue sometida.
«Fue un fallo político», reaccionó Eduardo Gerome, uno de los abogados de Arancibia Clavel, y adelantó que la defensa recurrirá ante la Cámara Nacional de Casación Penal. En cambio, el ex fiscal Luis Moreno Ocampo, abogado de las hijas del militar asesinado, estimó que Arancibia Clavel deberá permanecer en prisión «al menos hasta el año 2012″, cuando podría llegar a solicitar la libertad condicional.
La extradición del ex dictador chileno a la Argentina será decidida ahora por el juez chileno Jorge Rodríguez Ariztía, el mismo que en agosto votó a favor de su desafuero. La decisión la tomó la Corte Suprema de Chile, luego de aceptar la decisión del juez Luis Correa Bulo de dejar el caso.
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