Escasean los abetos más buscados para Navidad
De color verde esmeralda y ramas armoniosas, el Nordmann o árbol de Navidad danés de gama alta, codiciado en el mundo entero por su elegancia, se adentra en un periodo de penuria.
La asociación danesa de productores de abetos navideños del reino, primer exportador mundial de Nordmann, el Rolls Royce de los abetos, ya advirtió que «faltarán entre 300.000 y 400.000 abetos en 2007″, según su director Kaj Oestergaard.
Este inicio de penuria se debe a un descenso de la producción danesa que alcanzará entre 9 y 10 millones de coníferas exportadas a 25 países, encabezados por Alemania, Gran Bretaña y Francia, por 1.300 millones de coronas danesas (174 millones de euros).
Ataviado con un gorro rojo de duende en la cabeza, al igual que sus 40 empleados, el conde Johan Scheel, propietario de una hacienda de 1.200 hectáreas llamada Ryegaard Gods, es uno de los principales productores de Nordmann.
Acompañado por sus hijos, acoge a cientos de visitantes de todas las edades que eligen árbol en el gigantesco vivero de esta quinta del siglo XII, situada a unos 50 km al oeste de Copenhague. «Penuria, casi, ya que hay pocos (árboles) resinosos este año», dice. Este año, por primera vez en varias décadas, «no exportará ningún Nordmann» pese a que solía vender un promedio de 10.000 abetos al extranjero, confiesa.
«No cultiva un Nordmann quien quiera», clama humildemente mientras camina entre sus árboles de todos los tamaños, de un verde intenso y ramas suaves, cuyas agujas tardan semanas en caer. Aunque las semillas vienen de lejos, del Cáucaso, «es el clima y el saber hacer que hacen la diferencia», estima.
Y es que en Dinamarca «no hace ni demasiado frío, ni demasiado calor, lo que ofrece las condiciones idóneas para el cultivo de este árbol que hay que trabajar como un orfebre» durante los diez años que tarda en llegar a la madurez, asegura.
Amenazado por los hongos, las malas hierbas y los pájaros, que al posarse sobre su rama central rompen su simetría, los jóvenes Nordmann necesitan vigilancia y un empujón para su desarrollo.
Compartí tu opinión con toda la comunidad