Demócratas critican a Bush por centrar su política en los TLC
«Es muy lamentable que la única política para América Latina del Gobierno de Bush haya sido negociar Tratados de Libre Comercio (TLC)», se quejó Harry Reid, el jefe de la mayoría demócrata en el Senado, tras la aprobación el martes del acuerdo con Perú, al que se opuso, por cierto.
La reacción del dirigente demócrata, que encabezó la pasada semana una gira de una delegación bipartidista del Senado por América Latina, se produjo después que Bush instara el martes al Congreso a aprobar el TLC con Colombia para frenar la creciente influencia de Chávez en la región, tras la ratificación del de Perú.
«Debemos preocuparnos menos de lo que hace Chávez y más de lo que hacemos nosotros», respondió, por su parte, el senador demócrata Bob Menéndez (Nueva Jersey), que también participó en la gira de los congresistas por Colombia, Guatemala, México, Paraguay y la parte brasileña de la triple frontera.
El congresista, de origen cubano, aseguró que la política de Bush en América Latina ha sido un fracaso, acusó al gobierno de haber reducido las ayudas a la región y lamentó que «otros hayan entrado a llenar ese vacío no necesariamente con buenas intenciones», en una clara alusión a Chávez.
«Si tenemos una política constructiva, activa y constante, si utilizamos nuestros fondos para el desarrollo económico y social, si tenemos un enlace con los países en una forma que entendemos nuestros intereses mutuos en tantas áreas, pues Chávez va a ser más y más marginalizado», aseguró Menéndez.
Por su parte, Reid deploró el enfoque «estrecho» de la política de Bush en la región durante siete años y atribuyó a la «simplista (…) estrategia del libre comercio» la culpa de haber polarizado a muchos países de la región.
A fines de febrero, antes de efectuar la primera gira latinoamericana de su segundo mandato, Bush lanzó lo que su gobierno presentó como «el año del compromiso con América Latina», dándole un toque más social a sus iniciativas para la región, como el envío de un barco para cuidar enfermos en una decena de países durante tres meses.
El martes, en un nuevo llamado al Congreso, el presidente advirtió a éste que rechazar el TLC con Colombia «sería un insulto a un amigo», el presidente Alvaro Uribe, el mayor aliado de Estados Unidos en la región.
Varios demócratas ya adelantaron que se opondrían a dicho acuerdo, como la senadora Hillary Clinton, precandidata a las elecciones presidenciales de 2008, mientras su rival, el ex senador John Edwards, denunció el martes que el TLC con Perú iba a costarle «un millón de empleos» a Estados Unidos.
Los demócratas condicionaron la aprobación del acuerdo a que Uribe resuelva primero el problema de los asesinatos de sindicalistas y aclare el «escándalo de la parapolítica», generado por la denuncia de nexos entre políticos oficialistas y grupos paramilitares de extrema derecha.
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