Uno de los observadores más agudos de Chiapas

Don Andrés, como le decían algunos sancristobalenses, era uno de los observadores más agudos de la historia y presente en Chiapas. Seguidor de la escuela de Fernand Bradudel, le dio mayor imprtancia a la memoria indígena que a la investigación alejada de la realidad social. El 7 de marzo, en la mesa redonda «Frente al despojo capitalista, defendamos la tierra y el territorio», que se llevó a cabo en San Cristóbal, André Aubry reflexionó sobre su labor historiográfica: Sin revolución de la academia es impensable otra ciencia social con enfoques dictados por los de abajo, trabajados y procesados por ellos y en su beneficio, no programada por la clases académicas del SIN, el Conacyt y otras burocracias intelectuales, sino por los actores sociales, no objetos de estudio, sino programadores de nuestros estudios. El investigador habrá de realizar un encargo y un compromiso de dimensión comuntaria o intercomunitaria, rural o urbana, donde investigará escuchando y resolverá investigando, así como el zapatista manda obedeciendo y el maestro freiriano (de Paulo Freire) enseña aprendiendo. El trabajo del historiador es recordar las llamadas de la memoria. El historiador le devuelve la historia al pueblo indígena, el cual ve qué hace con su historia: sufrimiento, lucha, engaños, organización.

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