Hay todavía una larga distancia entre la realidad y el deseo de paz
Sin embargo, aseguró que no va a haber ningún acuerdo que tenga éxito, a menos que los palestinos estén en condiciones de desmantelar las organizaciones terroristas, y a terminar con la incitación permanente a la violencia contra Israel.
–¿Qué expectativas tiene con la cumbre de Annapolis?
–Tengo dos observaciones. Es importante que la Liga Arabe se una a esta discusión, porque es la primera vez que los sauditas han aceptado sentarse a una mesa con los israelíes para hablar de estos temas. Es muy importante tener el apoyo de la Liga Arabe para este esfuerzo que se está haciendo, pero al mismo tiempo uno debería ser un poco pesimista. Los palestinos son un socio débil para la paz. El gran tema es de qué manera pueden comprometerse a cumplir con los acuerdos a la corta y a la larga. Los palestinos están muy divididos. Hamas está a cargo de Gaza. Abu Mazen a cargo de la margen occidental. Hamas va a rechazar cualquier cosa que salga de esta reunión.
El otro problema es que los palestinos no han preparado a su gente para la paz.
–¿Qué quiere decir preparar?
–Quiere decir preparar a la gente para hacer concesiones. No hay ninguna duda que el 65% de los israelíes, según las encuestas, apoya el establecimiento de relaciones con los palestinos sobre la base de hacer concesiones. Pero todavía hay muchos palestinos que creen que las demandas y las exigencias maximalistas son las que deben primar.
Creo que no va a haber ningún acuerdo que tenga éxito a menos que los palestinos estén en condiciones de desmantelar las organizaciones terroristas, y que además estén dispuestos a terminar con la incitación permanente a la violencia contra Israel. Por ejemplo, hace unos meses en la televisión de la Autoridad Nacional Palestina a través de un dibujo animado –usted sabe la historia– en vez de decirle a los niños de cuatro y cinco años que en un futuro va a haber paz, se les educa a esos pequeños niños a ser yihadistas y terroristas suicidas. Hay todavía una distancia larga entre la voluntad que tenemos para lograr la paz y la realidad.
–El gobierno de EEUU ha dicho, a través de su secretaria de Estado, que en 2008 se podría llegar a algún acuerdo concreto. Incluso se habló de que esta sería una de las metas del presidente George Bush antes de dejar la Casa Blanca. ¿Cuál es su opinión?
–Creo que muy buena idea establecer una meta. Y no tengo ninguna duda que esta administración es seria respecto a ese esfuerzo. Es bueno establecer objetivos, pero las diferencias son tan grandes y toman tantos años, que lo más importante es abrir un poco la puerta. Es mejor tener un acuerdo marco que llevará mucho tiempo, a un acuerdo que no va a funcionar.
–¿Cómo influye la posición del gobierno de Irán en la geopolítica del Medio Oriente y en los eventuales acuerdos de paz entre israelíes y palestinos?
–Es el mayor desafío que estamos enfrentando todos. Está enriqueciendo uranio y fabricando armas nucleares. Está desarrollando su capacidad atómica para tener capacidad misilística nuclear, y respaldando organizaciones terroristas como Hezbolá, Hamas, Yihad Islámica. Está involucrada en la negación del Holocausto y trabajando en contra del proceso de paz en Medio Oriente, diciéndolo a los palestinos que no vayan a la cumbre de Annapolis. Y ahora están extendiendo su influencia a otros lugares, incluyendo Latinoamérica. Yo creo que ellos son, no sólo para Israel, un problema. Son un problema para las democracias en general. Las acciones negativas de Irán son realmente un problema para todos. La verdadera amenaza, y algunas naciones árabes comenzaron a darse cuenta, no viene de Israel y de los judíos, la verdadera amenaza es el régimen de Irán, el gran patrocinador del terrorismo en la región.
–Ha habido muchos fracasos en las conferencias internacionales para buscar un acuerdo duradero entre israelíes y palestinos. Hay sin dudas un desgaste, más allá de los deseos de los partes…
–Muy buena pregunta. Pero creo que no tenemos alternativa. Se necesita un cambio de enorme magnitud en el liderazgo palestino. Por ejemplo, deben terminar con la idea de que Israel va a ser destruido algún día. Israel está para quedarse, para existir. Hagan un buen acuerdo con Israel, y luego ocúpense de lograr y mejorar el destino de su gente. Parece muy simple, pero lo que pasa es que el odio ha tapado las ideas de paz y prosperidad para esa gente. Hace 60 años este jueves, el líder de Israel Ben Gurion y sus colegas aceptaron la partición de la tierra para construir el hogar de los judíos y sus vecinos, pero el mundo árabe y palestinos se opusieron a la idea. Incluso hoy los palestinos llamados moderados rechazan la idea de la existencia del Estado de Israel. Por ejemplo, todavía existe el logo de la OLP que tiene a todo el Estado de Israel como territorio palestino cruzado por dos fusiles.
Los palestinos necesitan un verdadero hombre de Estado que vea su lugar en la historia, para servir a su pueblo y darle empleo, educación, salud y prosperidad económica. Y por sobre todo, paz. ¿Hay un estadista que pueda hacerlo? Esa es la gran pregunta que nos hacemos.
–Sin embargo, no aparece a la vista un líder moderado que pueda unificar a los palestinos para sentarse a una mesa y cumplir lo acordado…
–Abu Mazen es un líder débil, porque fue siempre parte de un proceso que toleró a los radicales. No estaba a favor de los radicales, pero los toleraba.
–¿Qué esperan los israelíes de un líder palestino?
–Que termine con la incitación a la violencia, que desmantele las organizaciones terroristas y que condene a los que cometieran actos terroristas. Sin embargo, los líderes palestinos no hicieron ninguna de las tres cosas. No lo hizo Arafat que fracasó. Se ha perdido mucho tiempo. Arafat no supo aprovechar el tiempo para lograr un acuerdo. Tampoco lo hizo Abu Mazen.
Le doy un ejemplo. Cuando había un ataque terrorista, Abu Mazen lo condenaba porque no servía a los intereses palestinos. Pero esa no es la respuesta. La respuesta debería ser lo condenamos porque no se asesina a civiles inocentes.
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