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El informe de la AIEA

El pasado jueves el Sr. Elbaradei, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) publicó su último informe sobre la actividad nuclear pacífica de la República Islámica de Irán. En este informe se ha insistido una vez más y por décima vez en el carácter pacífico y no militar de la actividad nuclear iraní corroborando además la plena e íntegra cooperación de Irán con la AIEA.

Para tener una mejor idea sobre las actividades pacíficas nucleares de Irán hay que decir que con sus 72 millones de habitantes, Irán es un país en vías de desarrollo que tiene que abastecer sus necesidades económicas de la mejor manera posible. Por esta razón necesitará generar en los próximos 20 años veinte mil megavatios de electricidad para su uso en los distintos sectores de la economía, como el industrial y el agrícola. Depender de los combustibles fósiles para generar tal cantidad de electricidad, además de ser grandes contaminantes del medioambiente y de su elevado costo, tienen el inconveniente de que son recursos irrenovables, de ahí que no se pueda basar el desarrollo de un país en los recursos que tarde o temprano se agotarán.

Por otra parte, la energía nuclear se usa en la actualidad como un instrumento fundamental en la industria (exploración y explotación de yacimientos de petróleo, desalinización del agua del mar), en la agricultura (producción de alimentos más provechosos, producción de especies más resistentes a la sequía y a las plagas) y en la medicina (el diagnóstico y tratamiento de algunas enfermedades sólo es posible utilizando los radioisótopos y radiomedicinas). Por ende, el uso de la energía pacífica nuclear juega un papel inevitable en el desarrollo de cada país, y tanto es así que vemos cómo los países más avanzados hacen un mayor uso de esta energía.

A pesar de todos los esfuerzos de la República Islámica de Irán en cuanto a generar confianza sobre su actividad pacífica nuclear, que abarcaban la adopción de medidas incluso más allá de los compromisos adquiridos en virtud de los estatutos de la AIEA, lamentablemente algunos países han estado crispando el clima y acusando falsamente a nuestro país para remitir el expediente iraní al Consejo de Seguridad, que debería haber seguido su curso legal en la AIEA, y para ellos no han escatimado en lanzar insinuaciones políticas con el objeto de privar al pueblo iraní de su inalienable derecho. Pese a esta actitud no constructiva, la República Islámica de Irán continuó con su cooperación con la Agencia Internacional de Energía Atómica definiendo un marco idóneo de cooperación mutua con esa instancia internacional, cuyos resultados han sido harto evidentes a los ojos del mundo en el reciente informe del director general de la AIEA, y a pesar de las falsas acusaciones de ciertos países.

En su informe, el director general de la AIEA confirma la plena cooperación de Irán con este organismo atómico de la ONU y anuncia la solución definitiva de importantes cuestiones, como la del plutonio y las centrifugadoras P1 y P2, enunciando además de manera explícita la conformidad de las respuestas de Irán con la información encontrada por la AIEA respecto a dichas centrifugadoras, por lo que en la opinión de la AIEA este tema se considera ya definitivamente resuelto. Es menester recordar que Estados Unidos había esgrimido el tema de las centrifugadoras P1 y P2 como el pretexto principal para hacer llevar el expediente nuclear iraní ante el Consejo de Seguridad, y, así las cosas, el reciente informe de la AIEA sobre la conformidad de la información ofrecida por Irán con sus propias pesquisas bien demuestra lo ilegítimas que fueron las medidas tomadas por Washington.

En opinión de la República Islámica de Irán y en vista de la publicación del informe del director general de la AIEA, y ante la afirmación de lo falso de las pretensiones de algunos países, ya no hay razón para gestionar más las actividades nucleares pacíficas de Irán en el Consejo de Seguridad ya que ha quedado demostrado que su envío a ese Consejo ha sido más bien un acto carente de base jurídica además de ilegal, por lo que ese expediente tendría que volver, lo antes posible, a la Agencia Internacional de Energía Atómica para seguir su curso normal.

Sin lugar a dudas, Estados Unidos continuará con su postura política respecto ante el programa nuclear pacífico de Irán por cuanto este asunto no es más que un pretexto en el que ellos se agarran. El programa nuclear pacífico de Irán no constituye ninguna amenaza contra ningún país ya que el armamento nuclear está en fuerte contradicción con los fundamentos ideológicos y culturales del pueblo iraní. La República Islámica de Irán ha sido pionera en la iniciativa por un Oriente Medio sin armas nucleares y seguirá con su cooperación con la AIEA. *

Embajada de la República  Islámica de Irán

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