Bombardeos rusos en sur checheno
Las fuerzas federales rusas concentraban ayer sus esfuerzos para intentar reducir a los independentistas replegados en los desfiladeros de Argún, en el sur montañoso de Chechenia.
La artillería y la aviación intensificaron su bombardeo con bombas de 500, 1.000 y 1.500 kilos, precisó el domingo el ministerio de Defensa, agregando que un batallón de soldados de élite iban a ser enviados próximamente a la región «para la fase final de la operación».
Ese batallón, precisa el ministerio, citado por la agencia Interfax, está compuesto únicamente por soldados profesionales voluntarios que se entrenan desde hace dos meses en la región de Ivanovo (centro) para esta ofensiva.
Un portavoz del presidente checheno Aslan Masjadov afirmó por su lado a la AFP, por teléfono, que los independentistas disponen aún de 1.000 hombres en la capital, Grozny, tomada por los rusos a comienzos de febrero.
Esos hombres, dijo la fuente, están listos a bloquear las salidas de Grozny para impedir la llegada de tanques y se desplazan en la ciudad gracias a un sistema de túneles y alcantarillas. Y 300 de ellos han jurado sobre el Corán que no saldrán de Grozny mientras vivan, agregó.
El cuartel general ruso anunció a su vez que 50 combatientes chechenos habían sido muertos en las últimas 24 horas, indicó la televisora privada NTV.
Las fuerzas rusas siguieron concentrando su presión ayer domingo en el sur montañoso de la república. Aviones Sujoi Su-24 y Su-25, así como helicópteros Mi-24 realizaron un centenar de misiones en las últimas 24 horas, bombardeando en particular los desfiladeros de Argún y Vedeno, informó por Interfax.
El número de misiones bajó debido al mal tiempo, dijo la agencia, que precisó que estos ataques habían permitido la destrucción de 18 «bases», dos estaciones de comunicaciones y dos sistemas de defensa antiaérea.
Seis hombres abrieron fuego contra tanques rusos en Grozny la noche del sábado al domingo, sin dejar heridos, informó por otro lado NTV.
El presidente Masjadov había anunciado el viernes una «guerra regular» contra los rusos, pronunciándose contra las operaciones terroristas, al tiempo que subrayaba que sus compatriotas no entregarían jamás las armas.
El sábado, los helicópteros rusos depositaron en las montañas a unidades de paracaidistas equipados con armas antitanques, en la región de Itum-Kale. El ejército federal intenta una pinza en torno a los 7.000 a 8.000 combatientes que se han refugiado en las montañas tras la caída de Grozny.
En Moscú, la asociación de defensa de los derechos humanos Memorial denunció el trato inhumano que, según testigos, los rusos infligirían a los chechenos que han sido puestos en «campos de filtrado».
Los relatos que recoge Memorial hablan de violencia física, de humillaciones, de violación de hombres y de condiciones de vida indecentes, en esos campos que teóricamente sirven para determinar si los chechenos detenidos son combatientes rebeldes o simples civiles.
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