Una visita simbólica a la tierra de Ho Chi Minh

El presidente de EEUU desembarca en Hanoi

Hanoi, AFP

Clinton iniciará así una visita oficial de tres días cuyo simbolismo para los dos países es evidente.

Esta visita será la primera de un presidente estadounidense desde el fin de la guerra que desgarró a Estados Unidos, y la única efectuada por un mandatario norteamericano a Vietnam comunista. Será también uno de los últimos actos de la política extranjera de Bill Clinton.

Por su parte, Hanoi no dejará de considerar la vuelta de los «Meo», equivalente vietnamita de «yanquis» –en paz y trayendo millones de dólares de ayuda y de perspectivas comerciales, como una victoria final de los guerrilleron comunistas de Ho Chi Minh.

Más allá de la importancia evidente de esta visita para los dos países, ésta también implica grandes riesgos diplomáticos.

Consciente de las acusaciones de querer preparar su entrada en la historia y siempre perseguido por el cargo de haber hecho todo lo posible para no ir a combatir a Vietnam, Clinton deberá mantener un equilibrio precario entre apaciguamiento y compromiso.

Destacando la política de la posguerra fría, Clinton declaró antes de partir de Washington. «En nuestra memoria nacional, Vietnam fue una guerra».

Las excusas para esta guerra que provocó tres millones de muertos en Vietnam, de los cuales un millón de civiles, son rechazadas por los veteranos estadounidenses y las familias de los 58.000 muertos en el conflicto.

El presidente ha tratado de obtener el tono justo a este respecto, indicando la semana pasada que la «prioridad número uno» de las relaciones con Vietnam es obtener «el balance más exacto de los prisioneros de guerra y de soldados estadounidenses desaparecidos en Asia sudoriental.

Los restos de 283 soldados han sido repatriados desde 1993, pero son aún 2.000 los desaparecidos.

Si bien la existencia de desaparecidos que están aún vivos es negada por Hanoi, que recuerda que los vietnamitas en esta situación son 300.000, hay familias estadounidenses que siguen pensando que sus desaparecidos siguen prisioneros en la jungla.

Estas familias se oponen al mejoramiento de las relaciones bilaterales, marcadas en 1994 por el fin del embargo económico, por la normalización diplomática de 1995 y por el acuerdo comercial bilateral firmado en junio que aún debe ser ratificado por el Congreso.

Bill Clinton podría también molestar a sus anfitriones evocando el problema de los derechos humanos y de las libertades religiosas, lo que hará sin duda cuando se reúna con el presidente Tran Duc Luong, el primer ministro Phan Van Jai y el secretario general del partido comunista Le Ja Phieu.

Para alentar la diplomacia, los responsables vietnamitas evitarán a Bill Clinton la visita al mausoleo de Ho Chi Minh, que estará «cerrado por trabajos de mantenimiento» durante la visita presidencial.

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