Otro desaire de Kirchner

Estaba previsto para las 16.30, pero Néstor Kirchner apareció pocos minutos antes de las 18, una hora y media después de lo previsto. Esta vez, su impuntualidad no fue gratuita: como anfitrión en la residencia del embajador argentino en esta ciudad, el presidente protagonizó un desaire histórico que despertó una colección de quejas, informó el diario argentino Ambito Financiero.

José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, se retiró antes de que empezara el acto; Carlos Figueroa, ex embajador de Chile en Buenos Aires, también; Ricardo Lagos Jr., hijo del ex presidente, soportó estoico atraso y ceremonia, pero luego liberó su furia. El motivo de la convocatoria fue el descubrimiento de una placa en la casona de la calle Vicuña Mackenna, en homenaje y memoria a los 832 perseguidos políticos del pinochetismo que se asilaron en la embajada entre fines del 73 y mediados del 74. No hubo explicación ni ningún pedido de disculpas.

Es más, antes de saludar a los presentes, Kirchner se dirigió a la calle para charlar con asambleístas de Gualeguaychú. Recién entonces, se sentó para que pudiera comenzar el acto en homenaje a los asilados. Diplomacia brutal. *

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