"Una dirigencia de mierda"
Por Isidoro gilbert
Hablando por una radio afirmó que la Argentina es un país «con todas las potencialidades para ser muy importante», pero tiene «una dirigencia de mierda» dentro de la cual «naturalmente me incluyo».
Duhalde afirmó además que «el país se encuentra en una situación preanárquica», definición que le cae pesada al gobierno de Fernando de la Rúa que reconoce que «estamos mal» pero que está convencido de que no ha perdido el control de la situación, que el país está gobernable, a pesar de que el oficialismo no controla el Senado nacional y la mayoría de las provincias, especialmente las más grandes, que están en manos del peronismo.
Desde hace seis días que el gobierno, a veces con la intervención directa del presidente, intenta firmar un acuerdo con los gobernadores peronistas para congelar los presupuestos provinciales una de las condiciones para mantener a raya el déficit fiscal, clave para las negociaciones con el FMI para que se concrete una «coraza financiera» de cerca de 20.000 millones de dólares para impedir un nuevo «golpe de mercado» contra la economía argentina.
Aprovechando la ostensible debilidad política de la Alianza, desde que el vicepresidente Carlos «Chacho» Alvarez renunció por entender que no recibió respaldo para su cruzada contra la corrupción entonces instalada en la cámara alta, el peronismo trata de arrancarle al gobierno el manejo y administración de los programas sociales.
Es un juego sutil, porque tiende a limar a la ministra frepasista, Graciela Fernández Meijide que a pesar de las críticas que recibe su gestión, le está dando transparencia a los gastos sociales. En el pasado, de esos fondos, sólo una parte llegaba a los beneficiarios; el resto ingresaba a cajas negras de financiamiento político o personal. No se puede asegurar que esa perversión haya sido totalmente eliminada, pero la ministra ha pisado más de un callo y por eso, la detestan.
El gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, advirtió que con el grado de conflictividad social, con piquetes cortando caminos y sin crecimiento económico, difícilmente lleguen al país inversiones.
El bolsillo de los abuelos
El acuerdo para congelar los gastos en el orden nacional y provincial son con la aprobación del presupuesto de gastos unas de las prioridades oficiales. La restante es la drástica reforma al sistema de jubilaciones futuras, a las que se eliminarán 200 dólares mensuales que hoy están incorporadas a esos haberes en los que se conoce como Prestación Básica Universal (PBU). Se ha calculado que cuando la reforma entre en vigencia, en 10 años significará que el sector pasivo afectado entregará al fisco 130.000 millones de dólares, casi el total de la deuda externa actual.
Como esta reforma no la quieren apoyar ni el peronismo ni la mayoría de los legisladores de la Alianza, es probable que Fernando de la Rúa apele al decreto de necesidad y urgencia. Según los expertos, el tema previsional así encarado, es clave para las negociaciones del «blindaje» que busca concretar el gobierno. La proyectada eliminación del sector estatal en el manejo de las jubilaciones, abre el camino a despidos masivos en los organismos que entienden en el tema.
En tanto, continúan cortes de rutas en varios puntos del país y hay movilizaciones callejeras contra la poda del 14% de los sueldos de los estatales, dispuestos meses atrás y que quedará sancionado nuevamente en el nuevo presupuesto de gastos para el 2001.
Contra este objetivo, también vital para las finanzas, pararán por 36 horas las centrales más combativas, la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y la CGT que orienta el camionero Hugo Moyano. Este afirmó ayer que es inminente la adhesión a la lucha de la CGT (conocida como oficialista). El vocero presidencial, Ricardo Orsuni, manifestó su estupor por el paro, porque, señala, «no se le conocen objetivos concretos». El ministro de Trabajo, Patricio Bullrrich, busca convencer a los líderes sindicales que posterguen la medida de fuerza o, si no, que las características de «paro activo» no sume, para el criterio oficial, otro factor negativo para los mercados. Tan negativa como la mala calificación a la economía argentina que evaluó la influyente Standard & Poor´s, que sin embargo no afectó, por ahora, el mercado.
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