8.718 nombres de desaparecidos y asesinados

Argentina: monumento a víctimas de la dictadura

«Idiart, Cecilia Luján, 21 años. Jarach, France, 18 años. Lugones, César Amadeo, 26 años»… Los nombres y edades de cada una de las víctimas, ordenados por el año de su desaparición, quedaron inscriptos y expuestos desde el miércoles en pequeños ladrillos de piedra de pórfido de la Patagonia. Los largos muros de piedra se abren paso «como la herida que significó la dictadura en la sociedad argentina» y desembocan en un mirador sobre el Río de la Plata, en el Parque de la Memoria, en la zona norte de la capital argentina.

Integrantes de las organizaciones humanitarias Madres y Abuelas de Plaza de Mayo arrojaron decenas de flores al río, en memoria de las miles de víctimas arrojadas vivas desde aviones militares con la intención de hacer desaparecer todo rastro de ellas.

Tras un acto encabezado por Kirchner y su esposa, la presidenta electa Cristina Fernández de Kirchner, quien cortó la simbólica cinta de inauguración, decenas de personas se abalanzaron hacia los muros para buscar el nombre de ese familiar, amigo o compañero que perdió la vida «por luchar por un mundo mejor», dijeron.

«Donda, José María. 21 años». Victoria se para frente al nombre de su papá y lo toca con un dedo. Más lejos una flor fue colocada al lado de otro nombre.

Victoria Donda tiene 30 años y nació durante el cautiverio de su madre en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el más emblemático campo de concentración por donde pasaron unos 5.000 prisioneros de los cuales apenas sobrevivieron un centenar. «Yo estuve con tu mamá en la ESMA. Ella estaba embarazada, yo te vi nacer», le dijo Lila al cruzarse por azar e interceptar a Victoria, uno de los 88 nietos recuperados por las Abuelas de Plaza de Mayo, que aún buscan a más de 400 hijos de desaparecidos robados durante la dictadura. «Este es un paso fundamental para identificar en cada nombre un caso único, una vida, una familia, pero cada nombre se integra en un conjunto», dijo en el acto el artista y fotógrafo Marcelo Brodsky, cuyo hermano está desaparecido.

Brodsky habló en el acto en nombre de los organismos humanitarios y recordó que el proyecto nació en 1997 «en un momento en que la memoria no estaba en la agenda de Estado», marcando diferencia con el gobierno de Kirchner iniciado en 2003.

En la ceremonia se recordó a los 30.000 desaparecidos durante el régimen militar, aunque sólo aparecen 8.718 nombres, que son los casos de desapariciones documentadas. Con todo, hay espacios en blanco en los muros para futuras inscripciones.

Sin ocultar su emoción, el mandatario aludió a los desaparecidos de la dictadura, a quienes reivindica como compañeros de militancia en los convulsionados años setenta.

«Seguimos creyendo que podemos construir un mundo mejor. Pero cuánto cuesta que la Justicia despierte, que los jueces dejen definitivamente de ir y venir, de ir y venir» con las causas por violaciones a los derechos humanos, afirmó Kirchner.

«Hicimos lo que pudimos», le dijo Kirchner a los familiares presentes, a modo de síntesis de su mandato durante el cual promovió la nulidad de las leyes de perdón, lo que permitió la reapertura de decenas de causas judiciales por crímenes de lesa humanidad. Kirchner afirmó que «sé que Cristina va a profundizar a fondo», luego de que asuma el gobierno el 10 de diciembre. *

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