La jerga electoral
Washington, ANSA
La indefinición electoral en Estados Unidos dio lugar a una nueva jerga en la que los chicos en los colegios emplean el «no seas ‘snippy'» que popularizó Al Gore, los cómicos televisivos se burlan de la «boleta mariposa» y la «penetración del chad» y las familias discuten acaloradamente el «sunshine test» de los votos en Florida.
Si los esquimales tienen decenas de palabras para definir a la «nieve» en sus variantes más sutiles, los norteamericanos han descubierto otros tantos vocablos para definir los cambios del «chad», el trocito de papel que se arranca de la boleta punzada por los electores.
Cuando el papelito no se separa del todo, se transforma en un «hanging chad» (colgante) que puede asumir tres encarnaciones: «single corner chad» (colgando de un lado); «swing door chad»(suspendido de ambos lados) y «tri-chad» («pegado a tres lados»). En cada uno de estos casos el voto sigue siendo válido.
Pero además el papelito puede aparecer con un simple surco (dimple chad) o una vistosa joroba (pregnant chad): el elector no apretó con fuerza suficiente y el voto no es contado.
Otros estados, como Texas, aplican el «test de la luz del sol» (sunshine test): si la luz penetra la ranura el voto es válido.
La crisis regaló a los norteamericanos un nuevo insulto: «snippy». La palabra, que Gore dedicó a Bush en la famosa llamada donde retiró su admisión de derrota, tiene una amplia latitud: el significado va de mezquino a ácido, cortante. Como sea, no es una palabra amable.
El uso del término por parte de Gore sosprendió: «Es una palabra más idónea para una discusión entre esposos», subrayó un lingüista.
En el lenguaje cotidiano de los estadounidenses también irrumpió el «lock-box», el cajoncito blindado donde Gore, al calor de la campaña electoral, prometió encerrar casi todo.
Los cómicos se burlaron sin piedad de Gore por su continuo uso del término. Juegos de palabras para todos los gustos también ofreció el boleto mariposa, destinado a hacer pasar a la historia a Theresa Le Pore, la funcionaria demócrata que diseñó el incomprensible cartel que llevó a los judíos de Palm Beach a votar por Pat «Hitler» Buchanan.
La contienda electoral relanzó términos como «revote» (votar de nuevo), «recount» (recuento), «recuse» (recusar).
Ahora todos los norteamericanos, pero también buena parte del mundo, saben qué son los «overseas absentee ballots» (votos de norteamericanos en el exterior) y la expresión «too close to call» (demasiado equilibrado para establecer un ganador) sigue dominando crónicas y comentarios, con inmutable actualidad.
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