Cumbre Iberoamericana en medio de crisis social
Ciudad de Panamá, ANSA
La X Cumbre Iberoamericana de Presidentes y Jefes de Estados, que se inaugurará el viernes en Panamá, encuentra hoy a la región inmersa en una aguda crisis económica, protestas sociales e inestabilidad institucional en varios países.
El presidente cubano, Fidel Castro, no acaparará esta vez en forma excluyente el interés de la cumbre, como es habitual en reuniones de este tipo, ya que la difícil situación que afecta a varios países dominarán las deliberaciones fuera de agenda.
La cumbre se celebrará el viernes y sábado en la Ciudad de Panamá y analizará oficialmente la situación de la niñez y la adolescencia en la región.
Pero el llamado Plan Colombia, la crisis institucional del Perú y la recesión económica en Argentina, entre otros, serán punto obligado de análisis en las sesiones paralelas.
El año 2000 ha sido particularmente difícil para América Latina. La democracia pasó duras pruebas, como la caída del gobierno de Jamil Mahuad en Ecuador, tras una rebelión que agravó la crisis económica y que incluyó la dolarización de la economía.
Mahuad fue destituido por una rebelión indígena respaldada por militares que incluso llegó a imponer una junta de gobierno durante tres horas, hasta que asumió el vicepresidente, Gustavo Noboa, el 21 de enero.
Paraguay sufrió en abril una intentona golpista liderada por altos oficiales y civiles que afirmaron responder al ex general Lino Oviedo, detenido a mediados de año en Brasilia, y que dejó al país al borde de una grave crisis institucional.
Chile vivió, a su turno, un período de fuerte incertidumbre política, tras el regreso del ex dictador Augusto Pinochet el 3 de marzo después de su detención en Londres.
Las viejas divisiones entre «pinochetistas» y la izquierda pusieron en jaque a la democracia chilena.
Perú también se sumó a la inestabilidad que marcó este año a América Latina con fuertes denuncias de fraude que dominaron las elecciones de abril pasado, que le valieron un tercer mandato al presidente Alberto Fujimori. El mandatario, cercado hoy por severas críticas internas y del exterior, sucumbió a las presiones y llamó a elecciones presidenciales para el 2001.
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