Corresponsal en Argentina

Cortes de rutas y otro paro general

Por Isidoro Gilbert

El descontento por las medidas económicas ha provocado un llamado a una huelga nacional activa por 36 horas para el jueves y viernes de la semana próxima por parte de la CGT (rebelde) del camionero Hugo Moyano, de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y no está descartado que la CGT considerada como oficialista (porque es la que está reconocida por el Ministerio de Trabajo) se sume al paro, acaso con otras modalidades.

Las movilizaciones de la víspera que provocó un dislocamiento del tránsito fueron promovidas por el sector sindical de trabajadores estatales que forma parte de la CTA. La conflictividad social se extiende a todo el país. Un día se resuelve un corte de ruta, la manera en que se expresa el descontento, al otro surgen dos, tres o más bloqueos de caminos, la mayoría de las ocasiones impulsadas por desocupados, pero también por despedidos o por reclamo de salarios. Un éxito oficial fue el desactivar un bravo corte en el norte de la provincia de Salta, por su duración, masividad y violencia: su represión, la semana pasada, provocó un trabajador muerto por la Policía, según testigos, aunque la fuerza represiva lo niegue. Pero ayer seguían cortes en Jujuy, impulsados por trabajadores de ingenios azucareros y en distintos puntos del Gran Buenos Aires, entre los más importantes.

En lo que va del 2000, se han producido un corte y fracción por día y esta forma de protesta es la que toma más fuerza.

El efecto «tango»

El gobierno ha conseguido luz verde para recibir de parte del FMI y otros organismos financieros internacionales, así como de los gobiernos norteamericano y de varios países europeos, un fuerte respaldo político y financiero (se habla de cerca de 20.000 millones de dólares) para cubrir a la economía argentina de nuevos embates especulativos.

El secretario de Financiamiento, Daniel Marx, remarcó que, en las últimas semanas, la desconfianza de los mercados en Argentina llevó a que las reservas de financiamiento del país «bajaran a niveles más que preocupantes». «Estuvimos en circunstancias difíciles donde los mercados no estaban tan abiertos para los países emergentes y para Argentina en particular durante una serie de meses, y esto hacía bajar nuestras reservas a niveles que llegaban a la preocupación», señaló.

Es lo que se llamó «efecto Tango» que preocupó a varios países latinoamericanos y emergentes. Por primera vez un funcionario del nivel de Marx reconoce que hubo un principio de fugas de capitales.

De la Rúa hizo sus anuncios el viernes frente a la plana mayor del empresariado, que recibió con tibieza el programa. Pero los mercados internacionales, le dieron su aval. Por dos días los bonos argentinos mejoraron su cotización, y con ello, cae el riesgo país y baja la tasa de interés de los préstamos, tan sólo con el anuncio del «blindaje» financiero que pilotea el FMI y sus prestaciones que tanto disgusto genera en los sindicatos /y población, en general.

Necesidad del acuerdo

El banco de inversión Merril Linch ayer anunció una mejora de la calificación argentina de bajo nivel a neutral. El informe sobre estrategia, que tiene el subtítulo «el momento del tango», dice que «las medidas anunciadas por el presidente Fernando de la Rúa, la financiación del Fondo Monetario Internacional y una posible reestructuración del gabinete en las próximas semanas pueden ser un factor de cambio para el deprimido mercado argentino».

Una parte clave del plan son poner en caja las finanzas de las provincias. De la Rúa busca un acuerdo con los gobernadores, los peronistas ya que los de la Alianza le dieron el OK, pero ha encontrado algunas trabas sobre todo porque ese sector no quiere aparecer a la cola del oficialismo.

El peronismo cree que ahora tiene más oportunidades que nunca de ganar las elecciones parlamentarias del año que viene que les desbrozaría el camino para las presidenciales del 2003 y eso desata una permanente pugna entre los gobernadores con posibilidades de que bloquean el acuerdo que busca el presidente. El acuerdo gobierno nacional-provincias, es clave para que el FMI concrete el blindaje prometido.

En sectores del Frepaso se ha observado alguna dureza ya que hay reclamos de fondos adicionales para enfrentar la cuestión social, argumento que repiten gobernadores del justicialismo. Las provincias están muy endeudadas, lo que para el gobierno, impide detener el alza de las tasas de interés y atender la deuda social y los compromisos externos. Así están las cosas.

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