El mundo contra el bloqueo a Cuba
EL ANUNCIO fue formulado por Bush en la Casa Blanca, rodeado por los llamados «disidentes» y por elementos de la mafia anticubana de Miami, incluyendo a congresistas de origen cubano caracterizados por su odio al gobierno de La Habana.
Intervención sin máscara
Fidel Castro le contestó por anticipado que «la soberanía no se negocia» y que «nunca nos intimidaron sus amenazas», al tiempo de señalar que las nuevas medidas para acelerar el «período de transición», según dicen, equivalen a un intento de «reconquista de Cuba por la fuerza». El canciller, Felipe Pérez Roque, caracterizó los anuncios de Bush como «una incitación a la violencia, un llamado al uso de la fuerza para derrocar la revolución e imponer sus designios en Cuba».
A todo esto, el martes 30 entra a debate de la Asamblea General de la ONU el documento presentado por Cuba. En su Introducción, menciona la siguiente frase pronunciada el 6 de abril de 1960 por el entonces subsecretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos, Lester Dewitt Mallory: «No existe una oposición política efectiva en Cuba; por tanto, el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento, basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno». Señala el documento del gobierno cubano: «Todavía hoy, 47 años después, la política de la Administración norteamericana continúa con el propósito de hacer regresar a nuestro país a la condición neocolonial en que lo mantuvo durante más de medio siglo. Bajo esa política nacieron y han vivido las dos terceras partes de la población cubana».
Documento exhaustivo, hechos y razones ilevantables
Lo que sigue es un documento exhaustivo, que incluye un recuento de los centenares de agresiones a Cuba perpetradas al amparo del bloqueo y que se sintetizan en estos términos: «A contrapelo de la voluntad expresa de la comunidad internacional, las autoridades de Washington han adoptado nuevas sanciones económicas; han recrudecido la persecución de las actividades de las empresas y las transacciones internacionales de Cuba, incluidas aquellas destinadas a realizar pagos a los organismos de Naciones Unidas; han robado otras marcas comerciales y nuevas cifras millonarias de los fondos cubanos depositados en EEUU; han adoptado mayores represalias contra los que comercian con la isla o se vinculan con ella a partir de intercambios de naturaleza comercial o turística; han aplicado mayores presiones sobre sus aliados para obligarlos a subordinar sus relaciones con Cuba a sus propósitos de ‘cambios de régimen'; y han impuesto una escalada sin precedente en el apoyo financiero y material a las acciones dirigidas al derrocamiento del orden constitucional cubano».
La lista de los atentados, divididos en cinco capítulos, es abrumador (a pesar de que sólo se detalla los del segundo semestre de 2006 y primero de 2007), y la argumentación que de ellos se deriva ilevantable. Si bien la guerra económica ha sido una constante de la política de EEUU hacia Cuba, «ninguna otra Administración ha llegado a los extremos demenciales de la del Presidente Bush», se afirma. Por ahí desfilan el impacto de la aplicación de extraterritorialidad del bloqueo, al amparo de las leyes Torricelli y Helms-Burton; los perjuicios acentuados en los rubros de alimentación, salud pública, educación, cultura, industrias pesquera, informática y de comunicaciones, vivienda, aviación civil, en la agricultura y en el terreno deportivo, en industrias básicas como níckel, petróleo, cemento, química, sideromecánica, en las cadenas hoteleras, en los viajes de crucero, en toda la actividad turística.
También se consignan los perjuicios para las propias empresas norteamericanas de exportación, así como el robo en el terreno de las marcas (Habana Club, Cohíba). «En este período –agrega–se ha evidenciado una mayor persecución contra operaciones comerciales cubanas con otras compañías en cualquier lugar del mundo y contra las transacciones financieras de Cuba, tratando de sumar a otros países y entidades a tal acción». Los fondos congelados del Banco Nacional de Cuba en el banco JP Morgan de EEUU en virtud de la ilegal Regulación del 8 de julio de 1963 han sido robados con total desparpajo.
Se obstaculizan incluso las transacciones cubanas para honrar las contribuciones a los organismos de la ONU. La nómina de hechos de esta índole es impresionante.
Afectan asimismo –señala el informe– a todas las personas y entidades del mundo que mantienen algún tipo de relación con Cuba, sin hablar ya del propio pueblo norteamericano, objeto de todo tipo de restricciones, multas y castigos por mantener vínculos con la isla. También figuran, como contrapartida, las protestas que origina esta política de parte de organizaciones sociales estadounidenses, y también de legisladores que se pronunciaron abiertamente contra las restricciones a los intercambios.
Conclusiones en 6 puntos
Las conclusiones son: 1) el daño económico causado a Cuba por el bloqueo se estima en más de 89 mil millones de dólares. 2) el bloqueo en la era Bush representa una escalada sin precedentes, en violación de la Carta de la ONU y del derecho internacional. 3) el bloqueo perjudica no sólo al pueblo cubano, sino también al norteamericano y a los ciudadanos del mundo afectados por su extraterritorialidad. 4) esto último ha desatado una irracional persecución a las transacciones comerciales y financieras cubanas y represalias a empresarios y bancos que mantienen vínculos con Cuba. 5) Cuba no renunciará a su soberanía y autodeterminación y 6) espera contar con el apoyo internacional en su reclamo de poner fin al bloqueo.
La votación
Esto se verá el martes. El 8 de noviembre de 2006 la votación arrojó 182 votos contra el bloqueo y 4 a favor: EEUU e Israel, siempre acollarados, las islas Marshall y Palau. Palau forma parte de la Micronesia, tiene 20 mil habitantes, fue un fideicomiso de EEUU y después pasó a Estado libre asociado; allí se hicieron experiencias nucleares, hay una base militar yanki y apoyaron la guerra de Irak. En los atolones de las islas Marshall viven 54 mil habitantes, en Kwajalein, principalmente militares USA, se utilizaron también para desechos nucleares, pasaron igualmente a estado libre asociado y un Alto Comisionado de EEUU decide sobre seguridad, defensa y relaciones exteriores. *
Elecciones
El 96,47% de los cubanos empadronados votó el pasado domingo, en la primera vuelta de las elecciones municipales –una cifra similar a la de 2005– pero la cantidad de boletas anuladas y en blanco creció también, informó la Comisión Nacional Electoral (CNE).
La presidenta de la CNE, María Esther Reus, informó de los resultados definitivos de esa jornada en el programa televisivo Mesa Redonda, donde dijo que de 8.473.833 personas registradas en las listas de electores, concurrió a las urnas, lo que corresponde al 96,47%, similar al 96,66% registrado hace dos años y medio.
En Cuba, todos los ciudadanos mayores de 16 años, en capacidad mental y sin condenas judiciales en curso, tienen derecho al voto, que es voluntario, directo y secreto.
De forma tradicional, la concurrencia a las urnas es alta, pues los disidentes y opositores al ahora convaleciente presidente Fidel Castro marcan su desacuerdo mediante las boletas en blanco o anuladas.
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