Doce soldados y 32 rebeldes del PKK murieron en el último enfrentamiento

Turquía quiere aplastar a kurdos tras el ataque contra sus tropas

«Estamos dispuestos a mantener un alto el fuego si el Ejército turco deja de atacar nuestras posiciones, abandona sus proyectos de incursión y se compromete con la paz», dijo el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, separatistas kurdos) en una declaración publicada en un sitio web de los rebeldes.

Poco antes, el presidente de Irak, Jalal Talabani, declaró en Suleimaniya (norte de Irak) que esperaba que el PKK declarase un alto el fuego unilateral antes del final de la jornada.

Mientras tanto, el Ejército de Ankara prosiguió ayer investigando el paradero de ocho de sus soldados actualmente desaparecidos, al día siguiente de una emboscada en la que murieron otros 12 militares cerca de la frontera con Irak, concretamente en la provincia de Hakkari (sureste turco).

«A pesar de nuestras investigaciones, no se ha podido establecer ningún contacto con los ocho soldados», subrayó un comunicado del Estado Mayor turco.

El PKK afirmó a través de la agencia prokurda Firat haber capturado vivos a ocho soldados.

La agencia divulgó ayer la identidad de siete de ellos, «conducidos a un lugar seguro», y precisó que la del octavo sería proporcionada posteriormente.

El ministro de Defensa, Vecdi Gonul, había desmentido sin embargo la víspera, durante una visita a Kiev, que los soldados hubieran sido capturados.

Unos 200 insurgentes que se infiltraron desde territorio iraquí fueron los protagonistas del ataque contra una patrulla turca que se saldó con la muerte de los 12 soldados y de 32 rebeldes.

El incidente bélico provocó manifestaciones de cólera en varias ciudades turcas.

El presidente Abdulá Gul recibió ayer al conjunto de las fuerzas políticas para reunir el consenso político necesario en caso de una operación militar.

Desde Kuwait, el ministro turco de Relaciones Exteriores, Ali Babacan, declaró ayer que su país intentará resolver por la vía diplomática el problema de los separatistas kurdos en el norte de Irak, antes de enviar tropas a la zona.

«Seguiremos realizando esfuerzos diplomáticos y políticos, con buena voluntad, para resolver la crisis planteada por una organización terrorista», declaró Babacan a la prensa en Kuwait, refiriéndose al PKK.

No obstante, el canciller advirtió que las autoridades turcas podrían verse «obligadas» a emplear «otros medios» si no se alcanza un resultado.

Con anterioridad, un asesor del primer ministro iraquí Nuri al Maliki declaró a la AFP que Babacan llegará a Bagdad el martes para llevar a cabo negociaciones sobre la cuestión de las bases de los separatistas kurdos en el norte de Irak.

En este contexto, la Casa Blanca exhortó ayer al gobierno de Bagdad a actuar rápidamente para detener las actividades de los rebeldes kurdos que utilizan el norte de Irak para atacar a las fuerzas turcas.

«Queremos que el gobierno iraquí actúe rápidamente para hacer cesar las actividades» del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), declaró el portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto.

La nueva escalada de violencia se produjo cuatro días después de la luz verde que dio el Parlamento turco para atacar las bases de los rebeldes en el norte de Irak. Un comunicado publicado el domingo, al término de una reunión de crisis convocada por Gul con los máximos dirigentes civiles y militares, resaltó la determinación de Ankara. *

 

El Partido de los Trabajadores de Kurdistán

El prohibido Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), cuyos militantes armados mataron a 12 soldados turcos durante el fin de semana, empezó su lucha armada en Turquía hace 23 años.

Creado en 1978, el PKK busca la creación de un Estado kurdo independiente en el sureste de Anatolia.

Desde su primer ataque el 15 de agosto de 1983, la violencia relacionada con el conflicto ha causado más de 37.000 muertos.

El PKK ha intensificado sus operaciones contra el Ejército en el sureste del país tras haber puesto fin en 2006 a un alto el fuego unilateral.

Las autoridades turcas imputan igualmente al PKK varios atentados con bomba en Estambul y en varias localidades costeras del oeste de Turquía. La organización rechaza esta acusación y asegura que son acciones aisladas de una franja radical que escapa a su control.

Las reivindicaciones del PKK en favor de la independencia de la región kurda en Turquía se han transformado en demandas de autonomía en el seno de un sistema federal, una amnistía para los rebeldes que garantice su participación en la vida política y la liberación de su jefe, Abdulá Ocalan, encarcelado en una isla del noroeste del país.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje