Papa

El papa Benedicto XVI denunció ayer en Nápoles a la mafia napolitana, la Camorra, y la violencia que propaga en la sociedad, a la vez que pidió a los líderes de todas las religiones que trabajen por la paz y la reconciliación de los pueblos. Durante una misa celebrada al aire libre en la céntrica plaza del Plebiscito, el Papa enumeró los principales problemas de la capital del sur de la península, entre las ciudades europeas más azotadas por la mafia y el desempleo. «Para muchos de ustedes la vida no es fácil», afirmó el Papa, quien habló de la «pobreza, la escasez de vivienda, el desempleo y la ausencia de porvenir», dijo.

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