La crisis de los misiles

NO ME REFIERO a las derivaciones de las amenazas de EEUU e Israel contra Irán, ni al escudo antimisiles que quiere montar EEUU con la complicidad de Polonia y la República Checa a proximidad de las fronteras de Rusia. Quiero recordar sí la llamada crisis de los misiles, desatada en un día como hoy del año 1962, que fue considerada el acontecimiento más dramático del período de la guerra fría y colocó al mundo en el umbral de la guerra nuclear.

 

En 1962, un temblor recorrió el mundo

Aquel 22 de octubre de 1962, las miradas del mundo entero convergían sobre Cuba. Se hacía patente la inminencia de un ataque nuclear por parte de EEUU a la isla caribeña, a menos de tres años de su revolución triunfante que trajo el socialismo a América Latina y un año y medio después que el pueblo cubano hiciera trizas en 72 horas la invasión de Playa Girón a la que dio luz verde el presidente Kennedy.

Documentos retrospectivos cubanos señalan que, tras el fracaso de Playa Girón, Kennedy eligió el camino de la revancha e instrumentó la operación Mangosta, con la finalidad de crear las condiciones para una nueva invasión, esta vez directamente con tropas norteamericanas. Entre esa fecha (abril 1961) y mayo de 1962, cuando llega a la isla una delegación soviética de alto nivel, se produjeron en territorio cubano cerca de cinco mil acciones terroristas.

El 29 de mayo de 1982, en La Habana, la delegación soviética planteó a la dirección cubana el peligro que se cernía sobre la isla y la convicción de que la única manera de disuadir al enemigo sería la instalación en ella de cohetes portadores de ojivas nucleares de alcance medio e intermedio, capaces de alcanzar casi todo el territorio estadounidense. La parte cubana respondió por la afirmativa, y planteó que el acuerdo se hiciera público. Los soviéticos (quien estaba al mando entonces, como primer ministro y secretario del PCUS, era Nikita Jruschov) propusieron que el acuerdo se publicara después del emplazamiento de los misiles. Éste fue el criterio que prevaleció. Pero el 14 de octubre, un avión espía norteamericano U-2 descubrió y fotografió en San Cristóbal, en la occidental provincia de Pinar del Río, un emplazamiento de cohetes. El tema fue llevado a la ONU por Adlai Stevenson, con las fotografías incluidas, lo que originó debates encrespados. Ocho días después, se anunció en forma sensacionalista un discurso del presidente Kennedy al mundo. Esa misma tarde se decretaba en Cuba la alarma de combate y al amanecer del día 23 la isla tenía sobre las armas a 400 mil efectivos listos para entrar en acción y a la mayoría de la población adulta organizada para realizar tareas auxiliares en la defensa y mantener la producción.

 

Se salvaron la paz y el socialismo

Se abrió un período de intensísimas negociaciones, con participación directa de Jruschov y Kennedy. Según fuentes cubanas, se había llegado a un acuerdo previo en Moscú entre el Che Guevara, como portador de las propuestas de Fidel Castro, y Nikita Jruschov, en el sentido de que si EEUU descubría los emplazamientos antes del plazo señalado, la URSS enviaría al Caribe su Flota del Báltico. Efectivamente, a esa altura ésta ya se había puesto en marcha, con participación de 45 naves. Pero al llegarse a un acuerdo al máximo nivel, la flota retornó a sus bases de origen.

El acuerdo a que arribaron Jruschov y Kennedy entre el 26 y el 27 de octubre implicaba el retiro de los cohetes de la isla, a cambio del compromiso norteamericano de desmantelar los suyos de Turquía y de no invadir Cuba. El gobierno cubano sostiene que no fue consultado a este respecto. Fidel Castro planteó por su parte que la solución a lo que llamó «una paz con dignidad» implicaba las siguientes exigencias: cese del bloqueo económico, de las actividades subversivas, de los ataques piratas, de las violaciones del espacio aéreo y naval y devolución del territorio ocupado en la base naval de Guantánamo. Según analistas cubanos, éste fue «el momento más dramático y cercano al inicio de la confrontación bélica». El 30 de octubre llegó a La Habana, invitado por Cuba, el secretario general de la ONU, U Thant, a quien Fidel Castro expuso las razones para rechazar toda inspección en la isla. En conocido documento, el Che elogia la conducta de principios mantenida por el líder cubano a lo largo de toda esta confrontación.

En nuestro país, el balance que hicimos de estos acontecimientos es que finalmente se había logrado salvar la paz en el mundo y la sobrevivencia de Cuba socialista. Recuerdo la tensión extrema con que los seguíamos en El Popular, día tras día, hora tras hora, en contacto permanente con los dirigentes cubanos (en particular Carlos Rafael Rodríguez) y con los uruguayos residentes en la isla, que nos trasmitían el espíritu levantado con que el pueblo cubano enfrentaba esta emergencia en que le iba la vida.

 

El infame bloqueo y la condena universal

La política hostil del gobierno norteamericano no ha cesado a lo largo de estos 45 años, y se ha exacerbado bajo la administración Bush. Una de sus expresiones mayores es el infame bloqueo que mantiene desde esa época contra la isla, y que le ha significado daños estimados por el gobierno revolucionario en más de 89 mil millones de dólares. Esto consta en el documento elevado por Cuba a la Secretaría General de la ONU, para el debate sobre el punto «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba», que se verificará el día 30 de este mes. En la última votación, el bloqueo fue rechazado por 182 países y apoyado por sólo 4: EEUU, Israel, las islas Marshall y Palau. Por cierto, volveremos sobre el tema. *

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